

Todos los días se descubren nuevos productos cuyo uso u consumo resultan ser perjudiciales para la salud humana. Desde comida poco saludable ultra procesada hasta productos de aseo que las personas usan a diario que contienen químicos con potencial cancerígeno peligrosamente alto.
Entre los productos cuya toxicidad fue revelada hace poco se encuentra el talco, un producto utilizado por todos los géneros y rangos etarios, desde bebes hasta adultos que desean controlar su transpiración: estaría fuertemente vinculado con dos tipos de cáncer.

¿Por qué el talco es cancerígeno?
Antes de entender las razones de su peligrosidad, se deben repasar los usos contemporáneos del talco y los momentos en los que las personas se exponen a este agente. Se usa en genitales, en pies e incluso en la producción de cosméticos ya que se le atribuye proveer opacidad.
El peligro radica en la posible presencia de amianto, un agente cancerígeno que por lo general se encuentra cercano al talco en procesos de de extracción. La exposición a asbesto, intentó frenarse durante décadas e incluso empresas como Johnson & Johnson han dejado de vender el producto, optando por una base de harina de maíz.
El problema es que no se analizan las muestras ni el alcance de la contaminación desde hace 50 años de parte de las empresas que siguen comercializando este producto.
Este agente puede causar dos tipos de cáncer:
- Cáncer de pulmón, relacionado a inhalar partículas de talco
- Cáncer de ovario, relacionado al uso regular de talco en la zona genital
Antecedentes legales
En 2025, en Reino Unido y en Estados Unidos, la empresa antes mencionada tuvo que pagar 40 millones de dólares a dos mujeres posterior a que un jurado determine que su talco exclusivo para bebes era peligroso y no se había advertido sobre su uso a los consumidores. La empresa dejó de comercializar estos productos a nivel mundial en 2023.

Recomendaciones médicas en el uso del talco
En 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó la etiqueta del talco a “probablemente cancerígeno”. Significa que muy probablemente, promueve esta enfermedad en los humanos.
No obstante, varios estudios comprobaron que si bien se relaciona con el cáncer de pulmón y de ovario, desmentían la relación directa con otros tipos de canceres ginecológicos como el de útero.
Si existen dudas sobre sus posibles efectos, lo más recomendable es limitar o cesar su uso.











