

Una nueva especie de cocodrilo fue descubierta luego de que un equipo de científicos analizara fósiles hallados hace varias décadas en una famosa formación rocosa egipcia, llamada Mokattam Formation.
Este ejemplar desconocido hasta el momento fue nombrado como Herugavialis cairensis por los expertos, que describieron las características de este animal en un artículo publicado el 7 de octubre en Royal Society Open Science.
Lo curioso del descubrimiento más allá del avance que representa para la historia de los cocodrilos, es su relación con la Gran Esfinge de Guiza, que hizo que los científicos lo bauticen de esta manera.
El cocodrilo que habitó hace 45 millones de años en el Mediterráneo: una nueva especie descubierta
La University College London (UCL), donde trabaja el coautor del estudio Philip Mannion explica que la nueva especie es un gavial, un grupo específico de cocodrilos que destacan de otros por su hocico largo y delgado.
De acuerdo con lo detallado, el equipo analizó fósiles que originalmente fueron descubiertos en la década de 1920, pero mal identificados en el pasado como parte de la especie Tomistoma schlegelii.
El error se detectó al realizar una tomografía computada para examinar el interior del cráneo, momento en el que divisaron diversas características que lo alejaban de la clasificación que se le había otorgado y denotaban que se trataba de una especie diferente.
Actualmente este animal está extinto y los expertos explican que sólo hay dos especies de gaviales en el mundo, que se encuentran en peligro de extinción.

La relación de este cocodrilo con los misterios del Antiguo Egipto
Esta especie fue descubierta en la misma formación rocosa en la que se talló la Gran Esfinge de Guiza. Esta curiosidad se intensificó aún más al detectar que el cráneo no tenía la punta de su hocico, lo mismo que sucede con la escultura del Antiguo Egipto, que no tiene la nariz.
“Dada esta coincidencia, decidimos nombrar al nuevo cocodrilo en honor al dios egipcio Heru, que posiblemente fue la inspiración para este monumento”, explicó Mannion.
Este hallazgo brinda entonces más información sobre las criaturas que habitaron nuestro planeta en el pasado, permitiendo completar una nueva pieza del rompecabezas de la fauna terrestre.












