

En el suroeste de China existe un agujero en la tierra capaz de engullir rascacielos enteros: el Xiaozhai Tiankeng, el sumidero más profundo del mundo, tiene 626 metros de caída vertical, 527 de ancho y oculta en su fondo un bosque subtropical aislado del mundo exterior.
Su nombre lo anticipa: Tiankeng significa “pozo celestial” en chino. Los habitantes de la región de Chongqing lo conocen desde hace siglos, pero la ciencia tardó más en descubrir lo que vive adentro: más de 1.200 especies de plantas, un microclima propio y fauna que incluye al escurridizo leopardo nebuloso.
¿Qué hace único al sumidero más profundo del mundo?
El Xiaozhai Tiankeng se formó durante decenas de miles de años por dos fuerzas simultáneas: el agua de lluvia erosionó la roca caliza desde arriba, mientras un río subterráneo excavaba cavernas desde abajo. En algún punto, el suelo cedió y el abismo apareció.
Su estructura también es singular: tiene una morfología de doble cráter, con una cavidad superior más amplia que se estrecha hacia una inferior más profunda. Eso sugiere que el colapso ocurrió en dos eventos geológicos distintos, no de una sola vez.

El bosque perdido en el fondo del abismo chino
Un estudio publicado en 2024 en el Chinese Journal of Plant Ecology confirmó que las plantas del fondo adaptaron su química para sobrevivir con escasa luz: tienen menos carbono y más nitrógeno y fósforo que las especies de superficie.
Entre lo registrado hay helechos, musgos y Ginkgo, considerado un fósil viviente. El microclima interior —fresco y húmedo— sostiene toda esa biodiversidad en condiciones que no existen en el entorno exterior, lo que convierte al Xiaozhai Tiankeng en un laboratorio natural sin equivalente en el planeta.













