

El Programa de Asistencia Sanitaria Integral a las Personas en Situación de Calle, presentado por la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), apunta a abordar de forma multidimensional las vulnerabilidades de este colectivo, con especial foco en la salud mental y el consumo problemático de sustancias, explicó el presidente de ASSE, Álvaro Danza.
La estrategia se articula en cuatro componentes. El primero consiste en la implementación de policlínicos móviles que concurrirán a refugios y centros de evacuación, con el objetivo de revertir la lógica de esperar que las personas acudan a los centros de salud y así reducir las barreras de acceso. Estos equipos facilitarán la detección precoz de enfermedades respiratorias, incluida la tuberculosis, que afectan a la población más vulnerable.
El segundo eje es la creación de una unidad de enlace: una central única donde confluirán las llamadas de distintas líneas de comunicación para identificar el servicio que necesita cada persona —salud mental, desintoxicación, derivación a un refugio u otros— y coordinar la derivación adecuada sin exigir un diagnóstico definitivo en primera instancia.

Como tercer componente, ASSE pondrá a disposición del Ministerio de Desarrollo Social predios de su propiedad que actualmente no utiliza, para apoyar el programa Habitar, Convivir y Producir. El cuarto elemento implica aumentar la capacidad asistencial: además de las cerca de 2.000 camas de cuidados moderados de la región Sur (con un 15% ocupadas por personas con problemáticas sociales), se arrendarán instalaciones del sanatorio n.º 1 de la mutualista Casmu, inactivas, para sumar 50 camas destinadas a pacientes que no requieren cuidados moderados convencionales pero no pueden recibir internación domiciliaria.
La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, subrayó que las políticas deben diseñarse en función de las necesidades de las personas y destacó la prioridad gubernamental de atender a quienes están en situación de calle mediante respuestas interinstitucionales, evitando naturalizar la exclusión. Para Lustemberg, las soluciones deben ser concretas y multidimensionales frente a problemas que combinan salud mental, consumo de sustancias, quiebras de vínculos y egresos penitenciarios.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, señaló que la iniciativa se enmarca en la estrategia nacional de calle y que vivienda, trabajo y salud son los pilares fundamentales para abordar la problemática, reforzando la idea de una responsabilidad compartida por todo el Estado.
El secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas, Gabriel Rossi, explicó que la unidad de enlace busca unificar respuestas estatales fragmentadas y evitar que las personas lleguen por la “puerta equivocada”. La centralizará accesos que podrán recibirse a través del 911 o líneas existentes para drogas y prevención del suicidio, agilizando derivaciones y la coordinación interinstitucional.
Las autoridades indicaron que el despliegue del programa implicará pasos técnicos y coordinaciones adicionales; los detalles operativos y los plazos para su implementación se comunicarán a medida que avance el proceso.








