David Salerno no es el tipo de emprendedor que guarda para sí lo que aprendió. Fundador y presidente de Solpak Packaging Solutions en Montreal, autor de Emprendedor Libre, fundador de Entrepreneur Sherpa y vicepresidente del Instituto Económico de Montreal, Salerno pasó tres décadas conquistando su libertad empresarial, destilando lo aprendido en un método y luego construyendo una plataforma para llevar a otros consigo.

- ¿Cómo fueron los comienzos de Solpak?

- Empecé a los 31 años. Había ahorrado una buena cantidad de dinero. Pensé que era suficiente. No lo era. El crecimiento superó al capital, y terminé vaciando todas mis cuentas de ahorro registradas para seguir financiándolo.

Esa es una decisión que se toma una vez y nunca se olvida. Pero la convicción estaba ahí. Me di cuenta de que el embalaje de comidas preparadas era el futuro y un gran modelo de negocio. Y fui por ello.

- ¿Qué es lo que desearía haber entendido antes?

- Que el objetivo no es construir una empresa que te necesite. Me llevó una década entenderlo del todo. Y otros diez años ejecutarlo. Hoy Solpak atiende a cientos de clientes en el sector alimentario, creció más del 35% anual durante quince años, y hoy puedo tomarme vacaciones sin que suene el teléfono.

- ¿Cómo fue su formación previa a Solpak?

- A los 17 años me convertí en el franquiciado más joven de Student Painters en Canadá. Dirigía un negocio completo antes de poder votar. La responsabilidad era mía desde el primer día. Esa experiencia me acompañó más de lo que esperaba.Luego Venezuela. Tenía 18 años, trabajando con mi padre en un desarrollo de viviendas en Ciudad Ojeda. Inflación al 35% anual. Un sistema donde cada paso tenía un costo que nadie cuestionaba. Salí con el margen intacto. Ese verano me enseñó que el emprendedor que entiende el terreno lo atraviesa. Mi padre ganó el 30%. No a pesar del entorno sino dentro de él.

David Salerno aprendió desde temprano que el conocimiento solo se vuelve útil si se transmite con intención.

- ¿Cómo surgió es vocación de mentor para otros emprendedores?

- En realidad, se remonta más atrás de lo que la mayoría imagina. A los 19 años ya estaba formando personas en un rol corporativo, más de mil en total a través de un curso que diseñé. Esa experiencia me enseñó desde temprano que el conocimiento solo se vuelve útil si se transmite con intención. Años después llevé esa misma convicción a Réseaux, una organización sin fines de lucro que ayuda a emprendedores a construir negocios en Quebec, primero como mentor y luego como chief mentor. Eran personas que sabían trabajar, pero nunca les habían enseñado a construir. Mi trabajo era ser el mapa.

- También trabajó con marcas establecidas, no solo con startups.

- Sí, diseñé y dicté talleres para pequeñas y medianas organizaciones, incluido un franquiciador nacional de servicios para el hogar. El mismo problema que atrapa a un fundador en u$s 500.000 atrapa a uno en u$s 10 millones.

- ¿Para qué fue construida la plataforma Entrepreneur Sherpa?

- Para sistematizar lo que hacía un fundador a la vez. Escribí Emprendedor Libre para documentar el método. Emprendedor Libre fue escrito mientras Solpak crecía un 23% ese mismo año. No a pesar de que lo estaba escribiendo. Porque el negocio ya no me necesitaba presente para funcionar. El libro se ha vendido y distribuido en más de 2.000 ejemplares en dos idiomas bajo el título Emprendedor Libre.

Entrepreneur Sherpa es la plataforma que construí para llevar ese método adelante, trabajando directamente con fundadores que construyeron algo real y ahora están listos para alejarse de la operación diaria.

- ¿Qué lo atrae del Instituto Económico de Montreal y por qué le importa Argentina?

- La investigación del IEM y lo que vivo cada día son la misma conversación. Quebec impone 25 certificaciones obligatorias de oficios en obras de construcción. Ontario funciona con siete. Esa brecha agrega un 10,5% al costo de cada unidad construida. Vi ese costo en Venezuela. Nadie lo cuestionaba. La familia que compraba la casa lo pagaba sin saberlo. Los mercados libres no son ideología para mí. Son la diferencia entre un emprendedor que puede moverse y uno que no puede.Argentina entiende esto mejor que la mayoría. Vivió el costo de la alternativa. Pero esto es más grande que Argentina. De Buenos Aires a Anchorage, las Américas tienen el talento y el hambre. Lo que falta es el permiso para construir sin que te metan la mano en el bolsillo a cada paso.

- ¿Qué le dirías a un fundador que empieza hoy?

- Construye para ser libre. No para ser indispensable. He destilado todo lo que aprendí en tres palabras que guían mi vida: Claridad. Foco. Libertad. Entendé para qué existe realmente tu negocio. Cuidá a tu gente. Construí los sistemas que lo hacen funcionar. Todo lo demás sigue.