Monstruos contra el bullying

Tras una inversión inicial de u$s 20.000, las socias Daniela Valenzuela y Geraldine Slatopolsky crearon una licencia cuyos personajes buscan alejar a los chicos de los mandatos sociales, transmitiéndoles valores positivos.

Monstruos contra el bullying

Se dice que los chicos siempre dicen la verdad. Pero también pueden ser muy hirientes. A tal punto que el bullying, el acoso físico o psicológico entre compañeros de colegio, se ha convertido en una preocupación profunda en las escuelas y los hogares. Hasta ahora la prevención y el combate contra este mal estaban en manos de los padres, los maestros y los especialistas en conducta. Pero hace muy poco se sumó otro grupo a la lucha: una colección de monstruos, agrupados en The Real Monster Show, una licencia de útiles escolares ideada por dos emprendedoras argentinas que fue lanzada en 2018 con una inversión inicial de u$s 20.000, y que este año ya proyecta ventas por u$s 50.000.

La creativa publicitaria Geraldine Slatopolsky (34) y la diseñadora gráfica Daniela Valenzuela (41) cuentan que la idea nació a partir de reconocer la necesidad de un contenido para chicos "que fuera divertido e incluyera valores positivos", define Slatopolsky.

Los protagonistas monstruosos invitan a los chicos a descubrir el mundo de un modo diferente, pero con humor e irreverencia. Así, explican las creadoras, apuntan a cuestionar los mandatos sociales y dar a los chicos herramientas para hacer frente al acoso escolar. Y el mercado, lamentablemente, es inmenso, porque el problema es un verdadero virus: según Unicef, el bullying afecta a 6 de cada 10 menores, lo que da al acoso escolar el triste título de "nueva gran epidemia".

El negocio

Amigas y socias en Liebre Estudio, las emprendedoras son el ingenio detrás de un programa integral de licencia. Un negocio que se destaca por sus mochilas, carpetas, cuadernos y sets de arte, pero que además apunta a crecer a pasos agigantados cuando agregue nuevas variantes, desde audiocuentos hasta videojuegos.

Ambas evocan sus tiempos en la agencia de publicidad, cuando pasaban largas horas generando contenido para marcas de consumo masivo orientadas a niños. Así, de focus group en focus group, pudieron espiar el universo infantil y conocer los sueños de esos locos bajitos y sus temores y preocupaciones. Y pegaron el salto.

¿Cómo se compone la divertida familia? Hay un vampiro que decidió no chupar sangre y ama los ajos, un zombie que no come cerebros porque es vegetariano, una momia con aspiraciones de youtuber y múltiples personalidades, un hombre lobo galán que se afeita y perfuma en luna llena… Y se agregan otras criaturas, que integran la pandilla de la colección, en todos los casos desafiando la "monstruosa" tradición familiar y alejándose de las etiquetas. De este modo, con cicatrices, colores estridentes y pelos alocados, tiñen los pupitres; y frases inspiradoras como "sos diferente ¡y me encanta!", "abrí tu mente antes que tu boca" y "ser raro es ¡mi super power!" decoran las aulas para llenar la escuela con mensajes de inclusión y respeto. Slatopolsky insiste con el aporte en valores de la nueva línea: "Los monstruos también caen en estereotipos: son feos, malos, desagradables, vienen de un mandato oscuro y otras cuestiones con las que queríamos romper, como la herencia de sus antepasados y lo que la sociedad espera de ellos. Queremos derribar además el planteo princesas versus superhéroes: esos formatos no invitan a los nenes a jugar juntos, llevan a ser prejuicioso y replican modelos que quedaron viejos. Estas criaturas se caracterizan por ser unisex", explica la creativa publicitaria y muestran que ser raro es genial y los empujan a descubrir el valor de su sello personal". Así, los personajes generan empatía porque transitan los mismos retos de los niños en esa etapa de crecimiento: comparten las mismas incertidumbres, enfrentando el desafío de definir quiénes son y quiénes quieren ser.

La sensación que generó The Real Monster Show llevó a que las emprendedoras recibieran el premio del CMD por la propuesta y que además fueran finalistas en una contienda de licencias en Europa. Para ambas la distinción representa "un sentido conceptual, porque valida lo que hacemos. Fuimos elegidas entre mucho talento porque le vieron potencial, y también haberlo mostrado a otras empresas es un gran incentivo". Además, su proyecto podría recibir pronto la declaración de "interés educativo" por parte del Ministerio de Educación.

Para sus creadoras, el negocio exige los desafíos típicos de gestión, inversión y mucha dedicación. Pero les demanda no abandonar lo esencial: la meta de dar a los chicos herramientas para que puedan afrontar el bullying, desde una mirada más cercana e irreverente. "Queremos que desde el juego se abra paso el diálogo y se visibilice una realidad que afecta a seis de cada diez chicos".

Es cierto que los temas que abordan con los monstruitos pueden aún encontrar cierta resistencia, como las cuestiones de género. Pero las emprendedoras aseguran que los más pequeños "entienden la propuesta rapidísimo, y la ven con naturalidad". Quizás ahí, en esa mezcla de sensibilidad, rebeldía y humor, resida el secreto de los buenos negocios: aquellos que logren despertar un interés genuino y ganarse el corazón de las generaciones que nos sucederán.

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