Durante años, la relación entre Argentina y Brasil estuvo asociada a la sintonía —o a los desencuentros— entre sus presidentes. Hoy, empresarios, consultores y exfuncionarios describen un cambio: la política sigue siendo importante, pero el vínculo económico desarrolló una dinámica propia.

La relación entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva quedó prácticamente interrumpida tras los reiterados cuestionamientos públicos del mandatario argentino hacia su par brasileño. Sin embargo, el comercio bilateral continuó sostenido por una red de empresas, cámaras y cadenas productivas que trasciende a los gobiernos.

Los empresarios consultados esperan que, una vez resuelta la elección brasileña, disminuya la tensión y se retome una agenda política común. Pero creen que la relación económica ya no depende exclusivamente de la afinidad entre los presidentes.

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