La tecnología en la salud avanza rápidamente y genera grandes expectativas en prevención, diagnóstico temprano y personalización de tratamientos. Para Marcelo Ponte, director general de Merck Argentina, la innovación atraviesa todo el proceso de salud-enfermedad y encuentra en la inteligencia artificial y la digitalización un dinamizador clave para reducir tiempos de desarrollo.
En ese escenario, la integración de información y el uso de herramientas digitales también permiten optimizar la toma de decisiones, facilitar la colaboración entre los distintos actores del sistema de salud y, sobre todo, acelerar la llegada de los avances científicos a la práctica clínica.
“El sistema de salud argentino es muy bueno en comparación con la región, pero tiene puntos por mejorar como la fragmentación geográfica y de financiadores. La digitalización y el manejo de datos deben ayudar a achicar esas brechas”, señaló Ponte.
Asimismo, el ejecutivo destacó la calidad del talento científico nacional y la importancia de la articulación entre el sector público y el privado. Desde la compañía impulsan iniciativas como el Premio Merck-Conicet y alianzas con el Instituto Leloir o el Parque de la Innovación para fortalecer el ecosistema investigador. “La investigación requiere del trabajo conjunto entre científicos, empresas, universidades y organismos públicos para transformar el conocimiento en soluciones concretas para los pacientes”, planteó.
“La biotecnología nos permite desarrollar terapias focalizadas e insumos para la industria farmacéutica local. El desafío es lograr que estos avances lleguen de forma homogénea a toda la población mediante el diálogo de todos los actores”, concluyó.