Metrotel compró en u$s 450 millones los 6 millones de clientes y otros activos que la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) le ordenó a Telecom que venda para autorizar la fusión con la operación argentina de Telefónica.
De esta forma, la empresa, que se convertirá en el tercer operador del mercado local de telecomunicaciones, se prepara para relanzar Tuenti, la marca con la que competirá en el negocio de telefónia celular.
“El directorio de la sociedad resolvió aceptar en el día de la fecha la oferta remitida y avanzar con el perfeccionamiento de los actos necesarios para llevar adelante la transacción, incluyendo la celebración de los contratos definitivos y la ejecución de la transferencia de los activos relevantes previstos en la oferta por parte de TMA y Telecom Argentina a favor de Metrotel”, informó la vendedora, en una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
TMA es la sigla de Telefónica Móviles Argentina, la operadora de telefónia celular que opera con la marca Movistar.
Con la compra de los 6 millones de clientes de Movistar, Metrotel jugará en el negocio de telefonía celular con Tuenti, la marca de servicios prepagos que tenía el grupo español. “Si Metrotel quería posicionarse como tercer operador convergente, era fundamental incluir a la marca en la negociación”, apunta una fuente involucrada con la operación.
El acuerdo es de licencia de uso de marca para servicios móviles a clientes B2C y B2B, y servicios de banda ancha fija y telefonía fija sólo para clientes B2B, a cambio de un fee anual de u$s 1 millón. Según lo acordado entre Metrotel y Telecom, durante el primer año (2027), está bonificado.
La transferencia de todos los activos -clientes, sistemas de gestión y espectro, entre otros- se concretaría a fin de año.
Tuenti equivale al 30% de la base de clientes adquirida. “Es un grupo muy homogéneo: jóvenes, profesionales independientes. Es la propuesta de valor que Metrotel quiere mantener hacia adelante y le pondrá mucho foco: abonos muy simples, con un muy buen servicio. Muy apalancado en el modelo de atención, similar a lo que hoy ya está haciendo Starlink: prepago y 100% digital”, describe.
Por las condiciones que le puso el Gobierno, durante la transición, Telecom está obligada darle acceso a las redes e infraestructura de Telefónica para operar. Esto significa compartir el conjunto de antenas y equipos de radio (RAN Sharing), la prestación del servicio sobre la red de otro operador (roaming nacional e internacional) y el alojamiento de equipos en sitios compartidos (co-ubicación). Con esos acuerdos, Metrotel podrá prestar el servicio sin que haya interrupción alguna para los clientes.
El plazo mínimo de ese acceso es de tres años, renovables hasta que el nuevo competidor, decidió el Gobierno, cuente con red propia operativa. Mientras eso no suceda, agregó el TDC, Telecom deberá garantizarle el acceso a sus sistemas de gestión comercial.
Entre tanto, Metrotel hará un diagnóstico de su nueva empresa ampliada. A partir de él, trabajará en un plan de negocios e inversión en infraestructura de IT y fija, “en función de dónde tenga sentido desarrollar sitios propios”. Para esos desembolsos, será clave el aporte de los nuevos dueños de Metrotel.
La semana pasada, Metrotel informó que los fondos estadounidenses Riverwood y Blackstone vendieron sus participaciones en CPS Comunicaciones, la razón social de la empresa.
Compró el 51% Nippur Fiber Holdings, una sociedad que lideran Luis María Blaquier -ex titular del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS al inicio del gobierno de Mauricio Macri- y Sebastián Caputo, sobrino de Nicolás, el hermano del alma del ex presidente.
Adquirió el otro 49% Beacon, fondo de Ralph Booth, un magnate estadounidense de la industria de las telecomunicaciones que, años atrás, de la mano de Goldman Sachs, fue accionista del grupo Clarín.
Aunque no se informó el monto de la operación, trascendió que Nippur tuvo respaldo financiero del Banco Itaú.
Riverwood y Blackstone habían comprado Metrotel, empresa de telecomunicaciones fundada en 1995, en 2017. En ese momento, le adquirieron el 100% de CPS Comunicaciones a Sociedad Comercial del Plata, por u$s 190 millones. El ex holding de la familia Soldati la había conseguido entre fines de 2013 y agosto de 2014, con ofertas al grupo Roggio, que tenía el 80%, y a los fundadores de la compañía, Hernán Ballvé y Adrián Gaido, quienes poseían el resto. Hasta la venta a de la semana pasada, Riverwood tenía el 55% y Blackstone, el 45 por ciento.
“El cambio de accionistas le da otro perfil a la empresa. Con dos fondos de private equity como controlantes, que ya tenían muy madura su inversión, el ingreso de inversores de mayor plazo, y con conocimiento del sector, es clave para potenciar la consolidación de Metrotel como tercer operador de telecomunicaciones del mercado local”, explica una fuente cercana a la transacción acerca de la percepción que esa presencia tiene en el mercado y, fundamentalmente, entre bancos y otros potenciales financiadores de los altos desembolsos de capital que requiere la industria telco.

A fines de febrero del año pasado, Telecom compró los activos de Telefónica en la Argentina, por u$s 1245 millones. Javier Milei reaccionó públicamente contra la operación, a la que prometió condicionar para evitar que “tu celular, tu Internet, tu teléfono, todo” lo controle “el mismo grupo económico que, por su posición dominante, podría cobrarte cualquier precio porque no habría competencia”.
Después de tensas idas y vueltas, con el Presidente asegurando que “Clarín no se va a quedar con Telefónica”, el 18 de junio de este año, el Tribunal de Defensa de la Competencia -que depende de la ANC- resolvió aprobar la operación pero con condiciones.
Según el Gobierno, la fusión crearía a un jugador con el 58% del mercado de telefonía móvil, entre Personal (33,8%) y Movistar (24,4%). Claro, de América Móvil (Carlos Slim), tendría el 42 por ciento.
“A fin de preservar la estructura de mercado de tres competidores vigorosos, Telecom deberá transferir a un adquirente independiente una base de 6 millones de clientes móviles activos: 4 millones en el Área Metropolitana de Buenos Aires y 2 millones en el resto del país”, decidió el organismo.
Además, la empresa -que es de Cablevisión Holding, sociedad entre Fintech (fondo del mexicano David Martínez) y los accionistas que controlan el Grupo Clarín (Héctor Magnetto, José Aranda, Lucio Pagliaro y los hermanos Noble Herrera)- tenía que ceder frecuencias de espacio radioeléctrico.
En Internet fija, la obligación de desinversión de la cartera de abonados de Movistar (Telefónica) es en 28 localidades de cinco distritos -Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro-, donde habría posición dominante. Son un total de 211.400 abonados, equivalentes a 400.000 hogares.
En agosto, Telecom propuso a Metrotel como comprador de esos activos. El 4 de septiembre, el TDC lo aprobó.
Focalizada en el business to business (B2B), Metrotel tiene infraestructura y red propia, de más de 8500 kilómetros de fibra óptica. Ofrece conectividad por fibra, telefonía IP, infraestructura en la nube, centros de datos y otros servicios tecnológicos al segmento corporativo. Facturó $ 80.347 millones (u$s 55 millones) en 2025 y tuvo un ebitda de $ 35.014 millones (u$s 24 millones).
“Metrotel posee altos y estables niveles de rentabilidad”, destacó la agencia Moody’s, calificadora de su deuda financiera. “Esperamos que las ventas de Metrotel se ubiquen en torno a u$s 50/70 millones y los márgenes de rentabilidad, entre 40%-50% para 2026-2027”, pronosticó la firma, que le otorgó la nota A+.ar estable a la compañía. En seis meses de 2026, sus ingresos sumaron u$s 26 millones y su ebitda fue de u$s 11 millones.
En 2023, su actual CEO, Sebastián Bardengo -ex alto ejecutivo de Cablevisión, Clarín y Telecom-, asumió con el mandato de hacer crecer a la compañía. En un mercado como el de telecomunicaciones, eso significa entrar a otros negocios, más masivos, y nuevas tecnologías. Es decir, fibra y telefonía móvil.
“En la industria de las telecomunicaciones, la masa crítica y la escala son fundamentales. Es un mercado muy maduro. La forma de crecer es mediante adquisiciones y la integración de otros operadores”, explica una fuente del sector.
Por tal razón, Metrotel había estado entre quienes expresaron su interés en el rápido proceso de venta de Telefónica que lideró JP Morgan en enero de 2025. Fue asociado con Corporación América, del grupo Eurnekian.
Con ese antecedente, Metrotel inició gestiones con Telecom cuando salió la resolución de desinversión del TDC y la empresa de Martínez y los controlantes de Clarín lo propuso como adquirente elegible para esa transacción. Para eso, debió pasar el filtro de la ANC y del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), para evaluar si la empresa tiene las capacidades operativas, técnicas y financieras.
“El proyecto es parecido al que Metrotel tenía con Telefónica”, asegura la fuente. “Se convertirá en el tercer operador dentro de un mercado dominado por dos empresas muy grandes”, agrega.
Blaquier y Caputo vienen de Lone Star, fondo de inversión de private equity que es dueño de la prestadora de servicios petroleros San Antonio International.
Blaquier tiene más de tres décadas de track-record en el mundo financiero. Trabajó 13 años en Goldman Sachs, donde estuvo a cargo de la oficina local. Se fue en 2006. Luego, hasta 2015, fue socio de Pegasus, el fondo de inversión que lideró Mario Quintana, vicejefe de Gabinete de la Administración de Cambiemos. También fue director del grupo Arcor, de Transportadora Gas del Sur (tgs) y del Banco Macro. En 2016 pasó por la ANSeS. Entre 2017 y 2025, encabezó al fondo Lone Star en América latina, focalizado en energía e infraestructura. Además de San Antonio, mayor proveedor de servicios de perforación en la Argentina, Lone Star es inversor de Atvos, segundo productor de etanol de Brasil.
Por su parte, Sebastián Caputo trabajó en Mirgor (empresa de su familia), Jumbo Retail y Freddo/Aroma Café. De 2010 a 2017, fue director de Pegasus, fondo dueño de la cadena de heladerías. Integró el board de San Antonio, ya integrando Hudson Adivors y Lone Star. Allí trabajó en distintas inversiones con Blaquier.
Sebastián es hijo de José Luis, hermano de Nicolás Caputo fallecido en 2007. “Luigi” -como era conocido entre los ex Newman- había sido el primer representante de la familia en Sadesa, el holding conformado en 2006 con Guillermo Reca, Carlos Miguens y Eduardo Escasany para adquirir activos energéticos que hoy tiene a Central Puerto como activo insignia. Hizo toda su carrera en forma profesional en el mundo del private equity. Es sobrino segundo del ministro de Economía (Luis) y primo, también en segundo grado, de Santiago, el influyente asesor presidencial de Milei.
En tanto, Blaquier es sobrino de Carlos Pedro, histórico azucarero consorte de Ledesma. Es decir, primo hermano de los actuales dueños del centenario holding de agronegocios.
Por su parte, Booth cofundó con Bill Ford III -bisnieto de Henry y actual presidente de Ford Motor Company- y Mark Schulz -ex CEO de la automotriz del óvalo- Fontinalis, un fondo de venture capital basado en Detroit que invierte en start-ups tecnológicos enfocados en movilidad. Lo crearon en 2008.
Sin embargo, su experiencia en telecomunicaciones data de los ‘80. Presidente en su momento de Booth American Company (BAC), un fondo de private capital, cofundó European Cable Capital Partners en sociedad con Goldman Sachs.
Esta empresa se fusionó con Diamond Cable Communications en NTL -actual Virgin Media-, para formar el mayor proveedor de banda ancha del Reino Unido.
A través de esa relación con Goldman Sachs fue que acompañó al banco de inversión estadounidense en la compra del 18% del grupo Clarín en 1999, a cambio de u$s 500 millones. En 2006, cuando Clarín hizo su IPO, Goldman Sachs redujo su participación al 9,11%. Se la vendió a Booth en 2012. En enero de 2017, Clarín compró el 74% de GS Unidos, sociedad a través se canalizaban esos papeles, en u$s 219 millones. Tres meses después, adquirió el resto, en u$s 94 millones.
Mientras Booth estuvo en Clarín forjó su relación con Blaquier, el hombre de Goldman Sachs sentado en el directorio de la calle Piedras. La otra silla de GS Unidos correspondió al propio inversor estadounidense.
“Fue él quien logró que Booth invierta en Metrotel y acompañe este proyecto”, aseguran conocedores de la transacción.

Por Juan Manuel Compte
Prosecretario de Redacción
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