Molinos Río de la Plata, la empresa alimenticia de la familia Perez Companc, concretó dos operaciones que le permitirá expandir el alcance de su negocio, según informó la compañía a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Una de ellas es la venta de activos que tiene la empresa en el complejo Santa Clara, Rosario, a Elementa Food, una compañía agroalimentaria con operaciones en la Argentina, Chile y los Estados Unidos. Puntualmente, la empresa se desprendió del acopio de cereales y las plantas destinadas a la molienda y refinación de oleaginosas.
Como parte del acuerdo, ambas empresas establecieron una relación estratégica de largo plazo.
Si bien Molinos Río de la Plata conservará la propiedad, las compañías compartirán el predio, aunque con responsabilidades diferentes. Elementa quedará a cargo de los activos vinculados al acopio, la molienda y la refinación, mientras que Molinos continuará operando la planta de envasado del complejo.
El otro movimiento fue la compra de un complejo industrial en Tucumán que pertenecía a Complejo Alimenticio San Salvador (CASS), de la familia Luque.
Con esta adquisición, Molinos Río de la Plata ingresa por primera vez en la categoría de galletitas. Desde esas instalaciones podrá producir galletitas crackers, dulces, rellenas y bizcochos, una línea que hasta ahora no formaba parte de su cartera de alimentos.
El complejo funciona desde 2011 en Banda del Río Salí, uno de los principales polos industriales de Tucumán. Ocupa unas 41 hectáreas y tiene dos líneas con capacidad para producir 3300 toneladas de galletitas por mes.
Dentro del mismo predio funciona además un molino harinero que procesa hasta 430 toneladas de trigo por día. La producción se completa con 10 silos para almacenar el cereal.
Un proceso de expansión que se aceleró
La adquisición de la fábrica de galletitas se suma a otras compras que realizó la empresa y los Perez Companc en lo que va del año.
La primera se conoció a comienzos de junio, cuando acordó quedarse con las operaciones de NotCo en la Argentina y Uruguay, hasta entonces en manos de la foodtech chilena fundada por Matías Muchnick.
Semanas después, Molinos compró Bodega Etchart a Pernod Ricard. Fundada en 1850 y ubicada en Cafayate, es una de las bodegas más tradicionales de Salta y elabora vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate.
Hasta ese momento, su presencia vitivinícola estaba concentrada en Mendoza, con Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y una participación del 50% en Viña Cobos.
Pero el segmento de galletitas no es el único rubro en la que desembarcó. En octubre la empresa acordó la compra del 100% de Grupo Ayudín, propietario de reconocidas marcas de productos de limpieza.
Con esta operación, la empresa ingresará por primera vez a un mercado en el que buscaba entrar desde hace más de dos años.
El acuerdo fue alcanzado con Apex Capital y Superior Brands, actuales dueños del grupo, e incluye las operaciones de la compañía en la Argentina, Uruguay y Paraguay.
La adquisición comprende marcas como Ayudín, Poett, Trenet, Mortimer y Selton, entre otras, con presencia en las categorías de lavandinas, limpiadores, quitamanchas, insecticidas y repelentes.
La compra también incluye dos fábricas, ubicadas en las provincias de Buenos Aires y San Juan y un centro de distribución.