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El local donde durante casi 30 años funcionó Manhattan Club Grand Café, en la esquina de Cabildo y La Pampa, en Belgrano, se puso en alquiler.
El inmueble tiene 680 metros cuadrados cubiertos, distribuidos en tres plantas, y está construido sobre un terreno de 239 m2. La operación está a cargo de Bridge Realty Connection.
Manhattan abrió en diciembre de 1995, en el mismo lugar donde antes funcionaba la Confitería Salamanca. Su cúpula, inspirada en el edificio Chrysler de Nueva York, marcó durante décadas a varias generaciones de porteños que se encontraban en esa esquina emblemática de Belgrano.
El café cerró definitivamente en abril de 2025. En su última etapa había quedado en manos de una cooperativa formada por sus empleados, que intentó sostener el negocio después de la pandemia.
Tras varios meses con las persianas bajas, los ventanales tapiados y las puertas cerradas con candado, entre rumores de demolición que alertaron a asociaciones vecinales, finalmente se supo que el inmueble se ofrece se ofrece en alquiler por u$s 32.000 mensuales.
El café que marcó una época
La Confitería Salamanca funcionó en esa esquina desde la década del 70 hasta 1993. Tras su cierre, el edificio fue demolido y ese mismo año comenzó la construcción de Manhattan.
El proyecto estaba en manos de una sociedad integrada por casi 30 empresarios gastronómicos. El diseño estuvo a cargo del estudio Kicherer & Bardach.
La construcción llevó dos años y requirió una inversión superior a la habitual para un emprendimiento gastronómico de la época. El monto nunca trascendió.
El diseño tomó como referencia a Nueva York de las décadas del 30 y del 40. Las paredes estaban revestidas con tela de pana y el salón tenía una cascada y una gran escalera.
El nombre también respondía al concepto con el que había sido pensado. Club hacía referencia a un sistema para clientes frecuentes, que podían tener un carnet, sumar puntos y acceder a descuentos. Grand Café definía un espacio que funcionaba durante todo el día, desde el desayuno y el almuerzo hasta la cena.
Con los años también cambió la sociedad que estaba detrás del lugar. Los socios podían comprar participaciones.
La pandemia profundizó las dificultades que ya atravesaba. En 2020, los trabajadores formaron una cooperativa y quedaron al frente de la operación. Lograron mantenerla abierta durante algunos años, aunque con recursos limitados. Finalmente, en abril de 2025 se anunció el cierre definitivo.
Qué pasará con el histórico local
Los propietarios ya comenzaron a buscar un nuevo inquilino, aunque descartaron que vuelva a funcionar un negocio gastronómico. Por el momento, no está definido qué actividad ocupará el espacio.
El lugar conserva buena parte de la distribución que tenía la confitería. El salón es de doble altura y cuenta con una gran claraboya y una barra de acero inoxidable. El entrepiso balconea sobre la planta baja y ambos sectores están conectados por una amplia escalera. También permanecen el sector de cocina y depósitos.
La propiedad se encuentra sobre uno de los principales corredores comerciales de Belgrano, a pocas cuadras de avenida Juramento y con acceso al Metrobus y a la línea D de subte.