

El camino que tomó el mercado inmobiliario durante 2010 no será muy diferente al que encarará en 2011. Es que este año la política de los desarrolladores inmobiliarios fue intentar profundizar parte del modelo sobre el que ya venían trabajando, aunque también se preocuparon por abrir algunas puertas, de modo de ampliar su negocio.
Básicamente, esas elecciones pasaron por dos cuestiones. Una de ellas, continuar apostando por los emprendimientos para clase alta. El segundo, toda una novedad para algunos empresarios históricos del mercado inmobiliario, la construcción de centros comerciales.
Estas situaciones se dan casi en forma exclusiva por un problema del que ya se habla hace demasiado, que se habló en 2010, y que se continuará hablando en 2011: el crédito hipotecario no es accesible para la gran mayoría de la gente, lo que limita a los empresarios en su intención de construir viviendas para la clase media, quien tiene más necesidad de recibir un préstamo.
Un análisis privado es claro al respecto. Tan solo el 5% de las viviendas que se compran en la Argentina se realiza con dinero prestado por una entidad bancaria. Y además muestra la fuerte concentración que hay en este sentido. Sólo diez bancos mueven el 90% del negocio de los préstamos hipotecarios, en tanto que 15 acaparan en 96 por ciento.
La idea de llegar a la clase media siempre está. La gran traba que tenemos ahí es que no hay créditos hipotecarios, y sin ellos motorizar es imposible, señaló Alberto Fernández Prieto, titular del Estudio Fernández Prieto.
En este sentido, la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) encaró durante 2010 gestiones con el objetivo de impulsar hipotecarios con tasas de interés por debajo de un dígito, y con dinero aportado por la ANSeS, aunque por el momento no encontró mayor repercusión en el Gobierno.
Issel Kiperszmid, presidente de Dypsa, por su parte, también hace referencia a la participación de los bancos en el negocio. El empresario sostiene que hoy no son útiles para el sector, ya que no ofrecen posibilidades a los potenciales compradores.
El otro gran punto que inquietó a los desarrolladores este año y que continuará siendo motivo de preocupación en 2011, es la inflación.
Los empresarios advierten una situación. Mientras que los costos de la construcción se elevaron este año cerca de un 30%, los precios de los inmuebles no crecieron más allá de un 10 por ciento. El diferencial no es más que pérdida de rentabilidad, resalta Kiperszmid. Ante una inflación cercana al 25% que estiman los privados para 2010, resulta imposible trasladar la totalidad de los aumentos, ya que se paralizaría casi por completo la actividad.
Así, los movimientos de precios no fueron fuertes. Para Reporte Inmobiliario, por ejemplo, y tomando como ejemplo un departamento usado de entre 2 y 3 ambientes, el precio del metro cuadrado promedio se ubicó en los u$s 1.560, contra los u$s 1.490 de 2009. Lo mismo ocurrió con el costo de los alquileres. Un tres ambientes en Capital Federal cotizó en 2009 en torno de los $ 1.611, contra los 1.659 de este año. Ni para compra ni para alquiler se se esperan subas mayores a las vistas.










