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La gestión en salud atraviesa un escenario de profunda transformación marcado por la desinflación, los descalces de costos y la exigencia de estándares cada vez más ágiles y humanizados. En este contexto, las instituciones médicas de alta complejidad buscan adaptar sus estructuras directivas para mantener la sustentabilidad operativa sin descuidar la excelencia médica.

Claudio Pensa, director general de Fleni, repasó el impacto de la reestructuración organizacional implementada en la entidad y analizó los retos del sistema privado de salud.

“La gestión en un hospital es apasionante. Fleni es un sistema complejo con más de 1500 empleados en relación de dependencia y entre 500 y 550 médicos distribuidos en los 20.000 metros cuadrados de Belgrano y los 26.000 metros cuadrados del centro de rehabilitación de Escobar. Para darle agilidad a las decisiones y una mirada estratégica global, la institución pasó de un modelo colegiado a una Dirección General, dividiendo además la Dirección Médica entre las sedes de agudos y rehabilitación”, explicó Pensa.

El directivo remarcó que el perfil del paciente ha cambiado sustancialmente, priorizando no solo la reputación científica de la institución, sino también la empatía, la comunicación efectiva y la velocidad en la atención.

El paciente, en el centro

Para acompañar estas demandas, la institución mide de forma continua indicadores de satisfacción como el Net Promoter Score (NPS) y el índice de experiencia ponderado. “El desafío principal está en la accesibilidad. Trabajamos para reducir las esperas de turnos a rangos de entre 7 y 10 días y potenciar los canales de autogestión en nuestro portal y aplicación móvil. Hoy el paciente evalúa todo su recorrido dentro de la organización”, afirmó el médico formado en gestión ejecutiva.

Respecto a la coyuntura económica del sector privado, Pensa señaló que el atraso de precios de venta —estimado entre un 30% y un 40%— y el peso de los costos laborales (que representan entre el 60% y el 70% del costo directo) exigen operar con un nivel de escala máximo, manteniendo ocupaciones cercanas al 85 por ciento.

Asimismo, concluyó que la medicina del futuro requerirá corregir la fragmentación del sistema y revisar esquemas arancelarios: “Un médico formado en gestión tiene un plus para liderar porque comprende la transversalidad de los recursos. La medicina de alta complejidad es cara, y hacer una gestión eficiente es la única forma de garantizar recursos, calidad y seguridad para todos los pacientes”.