La histórica algodonera de Santa Fe reactivará su producción luego de que el juez Fabián Lorenzini, a cargo del proceso concursal, autorizara el acuerdo que cerró la empresa con Vicentin a comienzos de marzo. Se trata de un acuerdo clave para la algodonera que atraviesa un crítica situación financiera desde 2024 y se encuentra en concurso preventivo.
“La concursada no cuenta actualmente con capital de trabajo, ni tiene capacidad para financiar la originación de materias primas tendientes a sustentar su propio circuito productivo. Sobre dicha base de análisis, la realización de los fazones comprometidos con Vicentin Saic es su única esperanza de subsistencia durante la presente campaña algodonera”, cita la resolución judicial.
En ese sentido, el esquema contempla que Vicentin -la sociedad en manos de Mariano Grassi luego del cramdown- contrate a la firma para procesar algodón a fasón en sus tres plantas desmotadoras, ubicadas en Chaco y Santiago del Estero, durante la campaña 2026 que comprende hasta diciembre de este año.
El entendimiento prevé una vigencia mínima de cuatro campañas algodoneras consecutivas, período en el que se proyecta alcanzar una producción anual de 60.000 toneladas.
Para ello, Vicentin aportará hasta u$s 300.000 para cubrir gastos operativos urgentes, como salarios y servicios, mientras que la devolución de esos fondos quedará atada a la venta de un inmueble en la Ciudad de Buenos Aires por parte de Algodonera Avellaneda.
Sin embargo, ese repago no será inmediato ni prioritario. Primero deberán cancelarse determinadas deudas salariales y recién con el remanente se avanzará en la restitución del financiamiento. Además, el plazo para concretar la operación inmobiliaria se extendió a 120 días (en el acuerdo original eran 30) y se eliminó la garantía que le otorgaba al inversor prioridad sobre los fondos provenientes de la venta.
El juez introdujo otras modificaciones. Entre ellas, eliminó la opción de compra a favor del grupo sobre las plantas desmotadoras, la maquinaria y otros activos industriales clave, al considerar que se trataba de una cláusula perjudicial para la concursada.
El interés de Vicentin se explica porque, tras el cramdown, Algodonera Avellaneda asumió el rol de deudora. En ese contexto, la apuesta es recuperar lo invertido a partir de la reactivación operativa de la compañía, con el objetivo de que vuelva a ser rentable y pueda afrontar sus compromisos financieros.
La algodonera y su vínculo con Vicentin
Desde 2024 Algodonera Avellaneda enfrenta un deterioro financiero y operativo. Tal es así que, en ese período, redujo personal y atravesó semanas con su producción paralizada.
Su situación se vio aún más comprometida por las restricciones de financiamiento, un problema estrechamente ligado a su vínculo con Vicentin, ya que fue parte del entramado industrial de la agroexportadora.
La cerealera compró la empresa hace más de tres décadas al empresario Eduardo Eurnekian. Fuentes cercanas a la compañía detallaron que “a razón de que tenían garantías cruzadas, se vieron muy limitados con el acceso al crédito y no consiguieron dinero fresco para apuntalarse”.
Por su parte, Vicentin cayó en default en diciembre de 2019 debido a una situación de estrés financiero, y al año siguiente entró en concurso preventivo para reestructurar un pasivo de más de u$s 350 millones en aquel entonces.
Ya hacia su final, el proceso concursal derivó en un cramdown lo que habilitó a terceros a presentar propuestas para hacerse cargo de la compañía si la propuesta de pago presentada por la propia empresa no era homologada.
Finalmente, luego de seis años, la Justicia de Santa Fe homologó la propuesta que presentó Mariano Grassi en el concurso preventivo de la compañía y rechazó todas las impugnaciones en su contra. De esta manera, le cedió al empresario el control de la cerealera en diciembre del año pasado.












