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En medio de marcas que cierran, fábricas frenadas y locales que liquidan mercadería, Ona Saez lanzó una convocatoria para que emprendimientos y empresas en retirada puedan vender su stock sin costo dentro de su megatienda de Martínez.

La iniciativa fue bautizada “Cerramos” y funcionará en La Factory, el único local propio que hoy conserva la empresa. Ahí destina un espacio gratuito para marcas, diseñadores y emprendedores de indumentaria y accesorios que necesiten liquidar mercadería.

Según informó la compañía en sus redes sociales, no cobrará alquiler ni comisión por participar. Además, pondrá a disposición el local, atención comercial y flujo de clientes.

La propuesta toma como punto de partida una señal cada vez más visible en redes sociales.

Algunas de las marcas que hoy se encuentran son Ona Saez, OSX, LS, 08 y The Code Vintage, entre otras.

La fábrica de hilados Alal que cerró en Corrientes y Chaco dejó 260 empleados sin trabajo.

Los casos que golpean al sector textil

En los últimos meses, se acumularon varios casos dentro del sector, con concursos preventivos, recortes de personal y plantas que quedaron paralizadas por la caída de la actividad.

Uno de los casos más recientes fue el de TN&Platex, que anunció el cierre de DFAC, su marca de venta directa al consumidor, luego de quedarse sin producción tras el freno de una planta en Tucumán.

El mismo grupo también impulsó el concurso preventivo de Hilado y avanzó con ajustes en otras operaciones del interior. En La Rioja suspendió una línea de producción de indumentaria, mientras que en Monte Caseros recortó fabricación de prendas deportivas y ropa interior.

Otro caso fuerte fue el de Emilio Alal S.A., histórica textil santafesina, abrió su concurso preventivo en medio de una crisis que incluyó el cierre de su división industrial y despidos masivos. La compañía busca ahora reordenar su pasivo y redefinir su continuidad, luego de haber frenado a fines de febrero la actividad en sus plantas productivas de hilados y telas en Goya y su unidad de hilados en Villa Ángela.

En su presentación judicial, la firma atribuyó su deterioro económico y financiero a una combinación de factores que incluyó caída del consumo interno, apertura importadora, aumento de costos -sobre todo en energía e insumos-, imposibilidad de trasladar esas subas a precios y falta de acceso al crédito.

Como parte de esta nueva etapa, la empresa evalúa reducir su exposición industrial y reorientar parte de su negocio hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos.

También aparece el caso de Manki, que anunció el cierre de sus operaciones tras más de una década en el mercado. La marca informó que ya bajó la persiana de seis de sus siete locales y que mantendrá únicamente su sede de Recoleta junto con el canal online hasta agotar stock.

En su despedida, la empresa explicó que su estrategia de expansión terminó afectando la sustentabilidad del negocio y cerró una etapa con liquidación de mercadería por debajo del costo.

En calzado, Grupo Dass arrancó 2026 con un nuevo ajuste y volvió a reducir su plantel con el despido de 43 trabajadores en su planta de Eldorado, donde hoy concentra toda su operación local. Con ese recorte, la dotación quedó en torno a los 220 empleados. La compañía ya había reducido un 40% su personal a mediados de 2025 y, antes de eso, cerró definitivamente su planta de Coronel Suárez, que producía exclusivamente para Adidas y cuya clausura derivó en la desvinculación de unos 360 trabajadores.

La crisis también alcanzó a Vicunha, una de las principales fabricantes de denim del país y proveedora de marcas como Kosiuko y María Cher. En San Juan, una de sus plantas opera con menos del 50% de su capacidad instalada. Según explicó su presidente en la Argentina, Pablo Jedwabny, el impacto está ligado a la caída del consumo y al fuerte aumento de las importaciones. La empresa detalló que la importación de tejido se duplicó de un año a otro y la de prendas confeccionadas se triplicó. En sus años de mayor actividad, la planta sanjuanina llegó a contar con unos 600 trabajadores; hoy esa cifra ronda los 480.

“La producción cayó un 50% y la dotación un 20%”, precisó el ejecutivo.

La firma había anunciado en 2023 una inversión de u$s 2 millones para ampliar su operación con una nueva nave de hilados, pero el deterioro del mercado interno terminó golpeando especialmente a la unidad de tejeduría, mientras parte de la hilandería se sostiene con exportaciones a su casa matriz.