En un contexto de apertura internacional y desembarco de los autos chinos en el mercado local, Christian Kimelman, Country Manager de BYD Argentina, señala que la firma está impulsando un cambio de paradigma en la forma en que los argentinos compran y entienden un auto.
Según BYD, la Argentina tiene una importancia estratégica. Ese fue el motivo de su desembarco hace un año, con una filial propia.
Sobre la buena recepción de los productos, Kimelman advirtió que es porque “hablan por sí solos” y puso el foco en el nivel de integración tecnológica de la compañía.
BYD es más que un auto, “es una experiencia alrededor del auto”, destaca Kimelman. Una frase que adquiere más fuerza cuando señala que, desde su desembarco en el país, la marca ya realizó más de 25.000 test drives y alcanzó 11.000 autos patentados.
Cambio de criterios
La estrategia de BYD también apunta a modificar los criterios tradicionales de elección de un vehículo. La decisión de compra ya no estaría determinada únicamente por el precio inicial, sino también por el costo de mantener el auto a lo largo del tiempo. “Buscamos transformar al cliente tradicional que elige un vehículo en función del valor por uno cuya decisión esté más enfocada en el costo de mantenimiento, que es muy ventajoso cuando se trata de BYD”, señaló Kimelman.
Al hacer un balance del primer año de operaciones en Argentina, Kimelman señaló que uno de los principales diferenciales de BYD frente a sus competidores es su integración tecnológica. “Nosotros nacemos de la batería y eso es un gran diferencial. Hay otros competidores que dependen de proveedores de baterías; nosotros dominamos cerca del 90% de las piezas en un mundo complejo y también la cadena logística. Además, hemos avanzado mucho en el software. Eso da una confianza extra a largo plazo”.
El liderazgo también tiene una dimensión regional. BYD tiene en Brasil una de las mayores plantas de la compañía fuera de China, con el fin de abastecer a los principales mercados de América Latina. La firma ya comercializó en el país vecino más de 100.000 unidades y Kimelman anticipó que “en algún momento del año que viene podríamos llegar a tener autos de Brasil en Argentina”.
Para Kimelman, BYD es un protagonista en la transformación del ecosistema energético y de la movilidad. La expansión de cargadores privados, semipúblicos y públicos, acompañada por inversiones de grandes actores, está generando una infraestructura que permitirá sostener el crecimiento de los vehículos eléctricos.
La transformación también puede impactar en la logística y en la movilidad de las ciudades. Según el ejecutivo, los vehículos eléctricos permiten avanzar hacia una movilidad “más limpia y silenciosa” mientras que el crecimiento de la electrificación abre nuevas oportunidades para las empresas energéticas, que tienen un crecimiento orgánico.