Algodonera Avellaneda, la empresa textil de la familia Vicentin y a la que la Justicia decretó su quiebra en octubre, ya tiene cinco interesados en adquirir sus activos.

Entre las firmas figuran Algoservicios S.A., Vicentin Cereales S.A., Tipoiti Satic, Enod S.A. y Bolton S.A.. Las empresas podrán visitar las plantas industriales para analizar el estado de los bienes y evaluar una potencial adquisición.

Asimismo, el juez Fabián Lorenzini, a cargo de la causa que tramita ante el Juzgado de primera instancia en lo Civil y Comercial de la Segunda Nominación de Reconquista, Santa Fe, otorgó una prórroga extraordinaria de cinco días hábiles judiciales para evaluar la posibilidad de mantener las plantas en funcionamiento y garantizar su eventual venta como unidades productivas en marcha.

La extensión del plazo se sustenta en la “complejidad técnica, operativa y económica de las diversas plantas” de Algodonera Avellaneda.

El 23 de octubre, la Justicia santafesina resolvió habilitar la venta de los activos de la textil para conservar el valor de los establecimientos, actualmente en funcionamiento, preservar el interés de los acreedores, y para que los bienes aún “resulten atractivos a los posibles inversores”. Además, la medida tiene por objetivo generar fondos frescos para afrontar salarios e indemnizaciones.

Para ello puso a disposición de los interesados un formulario de preinscripción y dio tiempo hasta el 11 de noviembre. Quienes se inscribieran podrían realizar anticipadamente visitas a las plantas industriales y establecimientos, así como obtener información actualizada, financiera, económica y laboral de Algodonera Avellaneda.

La empresa tiene tres unidades industriales: la planta de hilandería de Reconquista, Santa Fe, -su activo principal-, y dos plantas desmotadoras ubicadas en Chaco y en Santiago del Estero.

El 14 de octubre, y luego de dos años de estar concursada, la Justicia decretó la quiebra de Algodonera Avellaneda.

La decisión llegó después de que venciera, sin interesados inscriptos, el plazo para el salvataje de la empresa y ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.

La causa entró en esta instancia después de que la textil no consiguiera las mayorías necesarias para homologar una propuesta de acuerdo preventivo. El principal obstáculo para alcanzar un acuerdo fue la posición del Banco de la Nación Argentina (BNA), que concentra más del 80% del pasivo de Algodonera Avellaneda.

Algodonera Avellaneda tuvo una última oportunidad de evitar la quiebra a través del proceso de salvataje, también conocido como cramdown.