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La concursada Algodonera Avellaneda activó un plan de emergencia. Según trascendió, la empresa avanza en negociaciones para la venta de inmuebles y ya estaría en tratativas con dos empresas interesadas.

El avance se dio a conocer en una nueva audiencia realizada en el marco de su concurso preventivo, a pocos días del vencimiento del período de exclusividad, instancia clave para definir si logra un acuerdo con sus acreedores. Allí además, el juez interviniente fijó como fecha límite el miércoles próximo para que la empresa presente una propuesta concreta de pago que permita regularizar la deuda salarial.

Es que la empresa atraviesa una delicada situación financiera desde 2024. En noviembre de ese año se presentó en concurso preventivo ante la Justicia y desde entonces peligra su continuidad. Así, la firma busca el ingreso de fondos frescos para normalizar su funcionamiento y afrontar compromisos urgentes, principalmente el pago de salarios.

Según se indicó, la firma necesitaría al menos u$s 400.000 para cubrir las deudas más inmediatas.

En este escenario, a comienzos de año, fuentes cercanas a la rebautizada “Nueva Vicentin” confirmaron a El Cronista que el grupo Grassi -actual controlante de la cerealera tras el proceso de cramdown- avanzaría en un plan de salvataje para Algodonera Avellaneda, con el objetivo de mantener sus operaciones productivas.

El interés del grupo se debe a que la compañía pasó a ocupar el rol de deudora tras el cramdown. De esta manera, apunta a recuperar esas inversiones a través de la reactivación operativa de la textil, con el objetivo de que vuelva a ser rentable y pueda cumplir con sus compromisos financieros.

El origen de la crisis

Algodonera Avellaneda se dedica, principalmente, a producir materia prima para la industria textil y, en menor medida, para los productos de cosmética e higiene personal.

La compañía arrastra dificultades operativas y financieras desde 2024. A lo largo del año pasado efectuó algunos despidos y atravesó períodos con la planta paralizada. De hecho, si bien Algodonera Avellaneda cuenta con alrededor de 350 empleados, en 2025 se encontraba produciendo entre 80.000 y 100.000 kilos al mes, una cifra muy por debajo de los 400.000 que la empresa llegó a producir años atrás.

Esta situación, explicaron fuentes con conocimiento sobre la empresa, responde a la caída del consumo en el mercado interno y la apertura de las importaciones que impulsa la compra de ropa en el exterior, sobre todo, de China.

Sin embargo, más allá de la caída del consumo y de la pérdida de competitividad de la industria local, su situación se complejizó por la falta de financiamiento, producto de su relación con Vicentin. El grupo dueño de la cerealera le compró la empresa hace más de tres décadas al empresario Eduardo Eurnekian. Fuentes cercanas a la compañía detallaron que “a razón de que tenían garantías cruzadas, se vieron muy limitados con el acceso al crédito y no consiguieron dinero fresco para apuntalarse”.

Así, en octubre del año pasado, la textil presentó una propuesta de pago para salir del concurso preventivo.

Para ello, presentó formalmente su propuesta ante el juez del concurso, Fabián Lorenzini, que ofrecía convertir todos los créditos en pesos a dólares, al tipo de cambio de noviembre de 2024, momento en el que la empresa entró en concurso ($ 995,5). En tanto, los créditos originalmente en dólares mantendrían esa condición.

En ese entonces, planteó una quita del 90% sobre cada crédito, de manera que los acreedores recibirían solo 10% de lo adeudado en 16 cuotas anuales en dólares, comenzando a pagar dos años después de ser homologada su propuesta. De acuerdo con el escrito que presentó la empresa en la Justicia santafesina, la administración saldría en busca de terceros interesados, tanto para realizar fasones en los activos de la concursada, como para aportar fondos, con el objetivo de contribuir al normal funcionamiento de las unidades de trabajo, la continuidad y el pago de los salarios de los trabajadores.