Los entusiastas de la astronomía en México se preparan para uno de los eventos naturales más impresionantes del año. Durante los primeros días de marzo de 2026, el cielo nocturno será el escenario de un eclipse lunar total, un fenómeno que transformará al satélite natural en la famosa “Luna de Sangre” debido a su distintivo tono rojizo.
Este espectáculo astronómico tendrá una duración aproximada de 5 horas y 39 minutos. Esta extensión temporal es ideal para los observadores, ya que permitirá seguir detalladamente todas las etapas del proceso, comenzando desde la fase penumbral inicial hasta la conclusión definitiva del fenómeno en la madrugada.
¿Por qué ocurre el fenómeno de la Luna de Sangre?
El término “Luna de Sangre” no es científico, pero describe perfectamente lo que sucede cuando la Tierra se interpone exactamente entre el Sol y la Luna. Al proyectar su sombra sobre la superficie lunar, la atmósfera terrestre filtra la luz solar, bloqueando los tonos azules y verdes pero dejando pasar las frecuencias rojas y naranjas.
Este efecto de refracción es el que tiñe al satélite de ese color carmesí tan característico. Es precisamente durante la fase total del eclipse cuando la Luna entra de lleno en la sombra más oscura de la Tierra, alcanzando su coloración más intensa y espectacular para quienes decidan fotografiar el evento.
Horarios y recomendaciones: cuándo y cómo ver el eclipse en México
La cita con el cosmos será en la madrugada del próximo martes 3 de marzo. Aunque los horarios exactos pueden presentar ligeras variaciones dependiendo de la ubicación específica dentro del territorio mexicano.
Para disfrutar de la experiencia al máximo, se recomienda elegir un lugar oscuro y despejado, alejado de la contaminación lumínica de las grandes ciudades. A diferencia de los eclipses solares, este fenómeno no requiere protección ocular, por lo que puede verse a simple vista, aunque el uso de binoculares o telescopios potenciará la observación de los detalles.
Se aconseja llegar con anticipación al punto de observación y portar ropa cómoda. Ser testigo de cómo la Luna transita por sus distintas fases hasta alcanzar su clímax rojizo es un espectáculo natural que requiere paciencia y una buena planificación para no perderse ningún detalle del cronograma astronómico.