En esta noticia

Si alguna vez herviste un huevo y al partirlo encontraste un anillo gris, verde o casi negro alrededor de la yema, no significa que esté descompuesto. Ese cambio de color aparece cuando el huevo permanece demasiado tiempo expuesto al calor, provocando una reacción química completamente natural.

Al sobrecocerse, la clara libera una mayor cantidad de sulfuro de hidrógeno, un compuesto responsable del característico olor a huevo cocido. Este gas reacciona con el hierro presente en la yema y forma sulfuro ferroso (o sulfuro de hierro), el compuesto que produce el color verdoso o negruzco. Aunque el huevo sigue siendo seguro para comer si fue manipulado correctamente, su textura, sabor y parte de su calidad nutricional pueden verse afectados.

Huevos cocidos. Fuente: Archivo.
Huevos cocidos. Fuente: Archivo.

¿Cuál es el punto exacto para cocer un huevo?

El tiempo perfecto depende del resultado que se busque, pero los especialistas coinciden en que evitar la sobrecocción es la clave. En términos generales, un huevo colocado en agua hirviendo alcanza una cocción equilibrada entre los 9 y 11 minutos, tiempo suficiente para que la clara y la yema se cocinen sin que aparezca el característico borde oscuro.

Después de ese tiempo es recomendable retirar los huevos del agua caliente y colocarlos inmediatamente en agua con hielo o muy fría. Este cambio brusco de temperatura detiene la cocción, facilita el pelado y reduce considerablemente la posibilidad de que se forme el anillo gris alrededor de la yema.

La dificultad para lograr el “huevo perfecto” tiene una explicación científica. La clara comienza a coagular completamente alrededor de los 85 °C, mientras que la yema alcanza su textura ideal cerca de los 65 °C. Como ambas partes requieren temperaturas distintas, encontrar el equilibrio no siempre resulta sencillo.

Beneficios para la salud
Beneficios para la saludFuente: ShutterstockShutterstock

La nueva técnica que promete el huevo perfecto

Investigadores italianos propusieron una alternativa que podría cambiar la forma de cocinar huevos. En un estudio publicado en la revista Communications Engineering, desarrollaron un método denominado “cocción periódica”, diseñado para cocinar la clara y la yema en sus temperaturas ideales sin sacrificar textura ni nutrientes.

La técnica consiste en alternar el huevo cada dos minutos entre una olla con agua a 100 °C y otro recipiente con agua a 30 °C, repitiendo el proceso durante 32 minutos. Según los investigadores, este método permite que la yema permanezca suave mientras la clara adquiere la firmeza adecuada, algo que no se consigue fácilmente con la cocción tradicional ni con el método al vacío.

Los análisis realizados por el equipo también encontraron que los huevos preparados mediante esta técnica conservaron una mayor cantidad de polifenoles, compuestos con propiedades antioxidantes estudiados por sus posibles beneficios para la salud. Además, la textura final fue más uniforme y se redujo el riesgo de sobrecocer la yema.

Beneficios de comer huevo cocido.
Beneficios de comer huevo cocido.Fuente: ShutterstockShutterstock

Aunque la cocción periódica aún no forma parte de la cocina cotidiana, el estudio demuestra que incluso un alimento tan común como el huevo puede beneficiarse de nuevas técnicas culinarias. Para quienes buscan una opción más práctica, la recomendación sigue siendo sencilla: no prolongar innecesariamente el hervor y enfriar el huevo inmediatamente después de cocinarlo. De esta forma se evita la formación del sulfuro de hierro, se conserva una mejor textura y se obtiene un huevo con un aspecto mucho más apetecible.