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Hay costumbres que, vistas desde afuera, parecen no tener ningún sentido. Una persona puede observar una escena cotidiana durante años sin imaginar que detrás existe una historia que se remonta a varias décadas y que explica por qué la gente continúa haciéndolo.

El ingenio popular también ha creado códigos para transmitir mensajes sin necesidad de palabras. En México, por ejemplo, algunas señales utilizadas en los barrios, comercios y mercados pueden tener significados que resultan evidentes para los habitantes locales, pero completamente desconocidos para un visitante. Son pequeños códigos nacidos de la vida cotidiana que pasan de una generación a otra.

Pero existe una costumbre todavía más particular en otro país de América Latina. Allí, una botella de agua, un bidón o incluso un recipiente colocado sobre el techo de un automóvil puede estar dando un mensaje muy específico. Y lo más curioso es que esta señal nació hace más de 80 años por una razón relacionada con los controles fiscales.

Venta de auto en Argentina

La botella en el techo del auto tiene un significado que pocos conocen

Si alguna vez se encuentra un automóvil usado con una botella o un bidón colocado sobre el techo en Argentina, no se trata de una casualidad ni de una forma improvisada de transportar agua.

La botella funciona como una señal: el automóvil está a la venta.

La costumbre comenzó durante la década de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la Dirección General Impositiva (DGI) comenzó a cobrar una tasa relacionada con la comercialización de vehículos de segunda mano.

En aquel momento, vender un automóvil usado podía quedar bajo la mirada del organismo recaudador. Como respuesta, surgieron estrategias populares para identificar los vehículos que estaban disponibles para la venta sin recurrir necesariamente a mecanismos formales de publicidad.

Una de esas estrategias fue colocar una botella o un bidón de agua sobre el techo del vehículo.

El objeto funcionaba como una señal visible para quienes conocían el código. No hacía falta escribir “se vende” ni colocar un anuncio: bastaba con mirar el techo del automóvil para saber que su propietario quería encontrar un comprador.

La particularidad está en que el mecanismo sobrevivió mucho más tiempo que las circunstancias que lo originaron.

La DGI existió hasta 1996, cuando fue absorbida por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Años después, en 2024, la AFIP fue reemplazada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

Sin embargo, la señal popular no desapareció con los cambios institucionales.

Por eso, una costumbre que comenzó en un contexto económico y fiscal completamente diferente todavía puede aparecer en las calles argentinas. Una botella que parece olvidada sobre el techo puede estar cumpliendo una función muy concreta: avisar que ese auto usado tiene dueño, pero también tiene precio.

Trucos históricos

El código secreto que solo se mantiene en Argentina

Lo más llamativo de esta historia es que esta particular forma de anunciar un automóvil usado se mantiene como una costumbre propia de Argentina.

Para alguien que llega desde México, la imagen puede resultar desconcertante: un vehículo estacionado y, sobre el techo, una botella o un bidón de agua que parece no tener ninguna relación con el automóvil.

Calles con autos.ChatGPT + Canva

Pero en Argentina existe una explicación detrás de esa escena.

La botella se convirtió en una especie de cartel improvisado y código popular. Su origen estuvo vinculado con la necesidad de sortear los controles que comenzaron a aplicarse a la venta de vehículos usados, pero con el tiempo la señal adquirió vida propia.

Es justamente esa capacidad de sobrevivir a los cambios la que convierte a la botella en algo más que un simple objeto colocado sobre un auto.

La DGI desapareció, la AFIP también dejó de existir y el sistema fiscal argentino cambió varias veces. La botella, en cambio, permaneció.

Así, una práctica nacida hace más de ocho décadas terminó transformándose en una de esas curiosidades que permiten reconocer rápidamente una costumbre argentina. Para quien no conoce el código, parece una botella abandonada. Para quien conoce la tradición, puede significar una sola cosa: ese auto está en venta.