

Con la llegada de las altas temperaturas, el cuerpo humano enfrenta uno de sus mayores desafíos: mantener su temperatura interna estable. Cuando ese mecanismo falla, las consecuencias pueden ir desde un simple mareo hasta comprometer órganos vitales en cuestión de minutos.
En la antesala del verano, los habitantes del país deberán comenzar a prestar especial atención a las señales que podrían ser indicadores de golpes de calor. Se trata de una de las emergencias médicas más subestimadas de la temporada. No discrimina edad ni condición física, aunque hay grupos que corren un riesgo notablemente mayor.
Lo más preocupante de toda esta cuestión es que puede desarrollarse sin que la persona lo anticipe. El período de mayor peligro se concentra entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando la radiación solar alcanza su punto más alto. En ese lapso, la deshidratación y el sobrecalentamiento corporal avanzan más rápido de lo que muchos imaginan.

Golpe de calor: síntomas que deberías reconocer antes de que sea tarde
Según establece Mayo Clinic, una organización sin fines de lucro dedicada a la atención médica, investigación y educación, la señal más clara es una temperatura corporal interna igual o superior a los 40 grados Celsius. A partir de ese umbral, el organismo puede entrar en colapso.
Entre los signos más visibles, la piel se vuelve caliente y seca, la respiración se torna rápida y superficial, y el pulso se acelera de forma considerable.
A esos signos se suman otros que suelen ignorarse: confusión, agitación, problemas para hablar con claridad, náuseas, vómitos y dolor de cabeza pulsátil. En los casos más graves, pueden presentarse convulsiones o pérdida del conocimiento. Ante cualquiera de estas señales, llamar al 911 no es opcional.
Lo que muchos desconocen es que algunos medicamentos elevan el riesgo. Betabloqueadores, diuréticos, antidepresivos, antipsicóticos y estimulantes como las anfetaminas pueden reducir la capacidad del cuerpo para regular el calor y mantenerse hidratado.
Cómo actuar y prevenir un golpe de calor en temporada de altas temperaturas
Si una persona presenta síntomas, la respuesta debe ser inmediata: llevarla a la sombra o a un espacio fresco, aflojarle la ropa y aplicar compresas húmedas en cuello, frente y axilas. Si está consciente, se puede iniciar hidratación con agua o bebidas con electrolitos. No se recomienda automedicarse, ya que ciertos fármacos pueden agravar el cuadro.
En este sentido, la prevención es igual de importante que la respuesta. Niños pequeños, adultos mayores de 65 años, personas con diabetes, hipertensión o enfermedades cardíacas, y mujeres embarazadas integran los grupos de mayor vulnerabilidad. Para ellos, cualquier síntoma es motivo suficiente para buscar atención médica.

¿Cuáles son las medidas preventivas que hay que considerar para evitar un golpe de calor?
- Hidratarse constantemente, incluso sin sentir sed, especialmente en menores y adultos mayores
- Evitar alcohol y bebidas azucaradas, que aceleran la pérdida de líquidos
- Usar ropa clara, ligera y holgada para facilitar la transpiración
- Aplicar protector solar y usar sombrero, gorra o sombrilla al salir
- No exponerse al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas; permanecer en interiores o espacios ventilados
- Evitar duchas con agua muy fría de forma brusca, ya que pueden provocar un choque térmico
- Limitar la actividad física intensa en ambientes calurosos y mal ventilados















