Las autoridades emiratíes mantienen bajo estricto hermetismo la información obtenida durante los interrogatorios a Hamam al-Hammami, según diplomáticos, mientras que su presencia en redes sociales fue misteriosamente borrada.
El copiloto de Flydubai que intentó secuestrar un vuelo con destino a Tel Aviv es un exespeculador de criptomonedas que, hace apenas cuatro años, vivía con sus padres y llamaba a las mujeres “carne podrida” desde una cuenta de redes sociales que ahora está desactivada.
La información pública sobre el aviador de origen omaní-sirio Hamam al-Hammami es escasa. Investigadores de los Emiratos Árabes Unidos tienen fuertemente resguardados los datos recabados en sus interrogatorios al aspirante a secuestrador, y su huella digital fue borrada por completo.
Sin embargo, el Financial Times revisó la intensa actividad en línea del joven de 25 años entre noviembre de 2021 y octubre de 2022, la cual suma más de 3,000 publicaciones en Twitter. Aunque su cuenta fue eliminada, los mensajes aún se encuentran disponibles en un archivo de internet.
Radicalización y “manosfera”: la actividad de Hamam al-Hammami en redes
A menudo publicaba docenas de tuits al día en árabe; Hammami discutía con otros usuarios, daba consejos, opinaba sobre nutrición y acondicionamiento físico, y compartía su pasión por la aviación, a la que calificaba como “el medio de transporte más seguro”.
Su presencia en redes, con frecuencia furiosa, mezclaba interpretaciones altamente conservadoras del islam con el lenguaje machista de la “manosfera” (manosphere), un movimiento en línea misógino que descalifica el feminismo y promueve roles de género sexistas. También mostraba indicios de un apego religioso estricto, llegando a mencionar que no escuchaba música.
Hasta el momento se desconoce cómo y cuándo se radicalizó Hammami.
Los interrogadores emiratíes también investigan si Hammami actuó solo cuando utilizó un hacha de emergencia para atacar al piloto e intentar tomar el control de la aeronave el 30 de septiembre. Los Emiratos Árabes Unidos calificaron el hecho como un acto terrorista. Por su parte, los investigadores israelíes están convencidos de que se trató de un “lobo solitario”, según fuentes al tanto del caso.
Sin embargo, esta versión no ha logrado calmar el descontento en Israel, donde críticos señalan fallas sistémicas de seguridad. Medios locales reportan que Hammami ya había sido identificado por posturas radicalizadas en su anterior empleo en Oman Air, razón por la cual habría sido reasignado a un trabajo de escritorio.
El joven copiloto vivió en varios países del Medio Oriente. Según sus propios tuits, su padre omaní se casó en 1993 con su madre, integrante de la tribu Shamar del sur de Siria. Ella “nos educó en la religión, los valores y la virtud”, publicó Hammami.
Creció en parte en los Emiratos Árabes Unidos, de acuerdo con reportes de prensa, pero se mudó a Siria en 2011 —año en que la Primavera Árabe desató tensiones en la región—, según una fuente cercana al asunto. El entonces adolescente vivió durante cuatro años en ese país en plena guerra civil, un conflicto que dio origen y sustento a múltiples grupos extremistas islámicos.
Hammami realizó estudios de aviación en Australia entre 2015 y 2017, donde afirmó haber vivido con dos familias locales, aunque no llegó a graduarse. Entre 2018 y 2019 estudió seis meses en Nueva Zelanda, uno de los principales centros de formación de pilotos del mundo, en una escuela de vuelo que posteriormente fue adquirida por una empresa británica, según autoridades neozelandesas.
También cursó un programa en línea en una universidad británica, aunque nunca pisó el Reino Unido, de acuerdo con fuentes informadas. En uno de sus tuits, Hammami mencionó que su hermano sí estudió en ese país.
Sobre sus cinco años en Occidente, escribió que fueron “los años dorados de mi compromiso religioso”, aunque reconoció que su práctica disminuyó al regresar a Medio Oriente.
El Financial Times cotejó los datos mencionados en su cuenta de Twitter con sus antecedentes biográficos y su perfil de LinkedIn, el cual también fue eliminado.
Las investigaciones sobre su historial de búsqueda en privado revelaron que accedió a contenido extremista islámico mientras vivía en Australia, según dos personas al tanto de la investigación.
En lugar de concluir sus estudios de aviación en el extranjero, Hammami regresó a Omán y consiguió empleo en la aerolínea estatal, una decisión que calificó en Twitter como “la mejor que he tomado”. Oman Air no respondió a las solicitudes de comentarios sobre su desempeño laboral.
Criptomonedas y vida personal: el historial del copiloto de Flydubai
Hacia 2019, Hammami se involucró en el comercio al contado (spot trading) y la especulación con criptomonedas, un error que más tarde atribuyó a tentaciones del “demonio”. Sus intentos de inversión fracasaron y afirmó haber perdido “120,000” —aunque no especificó la divisa, de tratarse de riales omaníes representaría una pérdida superior a los 300,000 dólares.
A sus 25 años, en 2022, Hammami vivía con su padre (abogado) y su madre (ama de casa) en un barrio exclusivo de Mascate, la capital de Omán. “Ni loco pensaría en salirme de la casa de mis padres mientras no esté casado”, publicó.
Se unió a Twitter (ahora X) a finales de 2021 con la intención urgente de concretar un matrimonio arreglado. “¡Tengo 25 años y me quiero casar hoy mismo, si se puede antes que mañana!”, tuiteó en enero de 2022.
Entre sus requisitos, pedía que fuera una mujer de entre 18 y 23 años, de origen tribal saudí, practicante, que usara niqab (velo que cubre el rostro), que aceptara no trabajar fuera de casa y que estuviera dispuesta a radicar en el extranjero. Tras no tener éxito en una plataforma de citas para musulmanes, afirmó estar convencido de que a la mayoría de las mujeres “solo les importa el dinero” y que son “expertas en aparentar”.
Sus publicaciones incitaban recurrentemente a la violencia contra las mujeres e incluían insultos de índole sexual.
“Su única obligación es levantar las piernas”, escribió. Al comentar sobre una mujer que pedía el divorcio tras una discusión por publicar fotos en línea, expresó: “lo que le hace falta es una buena golpiza”.
Hammami aderezaba sus ataques con la jerga de la manosfera, utilizando términos como “simp” (para referirse despectivamente a hombres afectuosos o complacientes) o el apelativo “Alfa” para referirse a hombres dominantes, interactuando constantemente con cuentas que promueven ideas sexistas.
A pesar de sus agresiones verbales hacia las mujeres, se jactaba de las oportunidades que decía tener: “Nunca he tocado a una mujer en mi vida”, escribió en enero de 2022, “aunque les juro que he tenido muchísimas oportunidades... Dios nos ha protegido de las tentaciones”, agregando que no andaría “detrás de carne barata y podrida”.