

La inflación anual aceleró por segunda quincena consecutiva, aunque se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México y se espera que termine el año en el límite superior de esta meta establecida entre 2% y 4%.
El Inegi reportó que la inflación anual de agosto cerró el mes en 3.26% anual, desde 3.12% reportado al cierre de julio, y reinició un ciclo alcista después de la caída registrada entre abril y julio.
La presión al alza para el resto del año se deriva de una eventual alza en los precios agropecuarios, así como por los aumentos en los costos laborales, pero será contrarrestada por un tipo de cambio más bajo en comparación con el año pasado y un crecimiento económico moderado.
“Estimamos ligeras presiones en la inflación de mercancías no alimenticias por el aumento en aranceles de inicio de año, las cuales consideramos que se compensarían en gran medida por un crecimiento económico modesto y un tipo de cambio apreciado respecto a 2025”, señaló Banamex.
El dólar débil, añadió el banco, permitirá mantener la inflación de mercancías no alimenticias en niveles bajos, mientras que la inflación de servicios se mantendría por arriba de su promedio histórico, debido a las presiones por los costos laborales, pero estarían mitigadas por una baja creación de empleos y mayor holgura económica.
En este sentido, Banamex revisó a la baja la expectativa de la inflación para el cierre de año a la baja, al esperar un 4%, aunque no descarta riesgos que puedan elevar ese pronóstico en el corto plazo.
Entre los principales riesgos al alza destacó efectos de los incrementos en los aranceles que podrían registrarse con mayor fuerza, un traspaso más acelerado del incremento en el salario mínimo a los demás salarios, un impacto más profundo en el sector agropecuario derivado del fenómeno de “El Niño”, así como precios mayores a los estimados en frutas y verduras ante el incremento en las referencias internacionales relacionadas con fertilizantes.














