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En México, el acceso al crédito entre mujeres ha mostrado avances en los últimos años; sin embargo, las brechas se profundizan cuando se observa a poblaciones históricamente excluidas.

En el caso de las mujeres que hablan una lengua indígena, solo 2 de cada 10 tienen acceso a crédito, muy por debajo del 39% de las mujeres que viven en zonas urbanas, lo que evidencia uno de los mayores rezagos de inclusión financiera en el país, explicó Mariana Villasuso, gerente senior de Políticas Públicas en Stori y vicepresidenta del Comité de Género e Inclusión de la Asociación Fintech México.

La especialista señaló que, aunque la brecha de género en el acceso a productos financieros se ha reducido en términos generales, persisten diferencias importantes dependiendo del tipo de servicio financiero y del grupo poblacional.

Actualmente, 7 de cada 10 mujeres cuentan con al menos un producto financiero, frente a 8 de cada 10 hombres.

En el caso del crédito, la diferencia es menor: 36% de las mujeres adultas tiene un crédito formal frente al 39% de los hombres.

Sin embargo, en otros productos financieros la brecha continúa siendo significativa. Por ejemplo, solo el 18% de las mujeres cuenta con un seguro, frente al 28% de los hombres, mientras que en cuentas de depósito el 55% de las mujeres tiene una, frente al 68% de los hombres.

“Las brechas cambian dependiendo del grupo del que estemos hablando. En el caso de las mujeres indígenas, la diferencia es abismal”, explicó Villasuso.

Barreras estructurales

Entre los factores que limitan el acceso de las mujeres indígenas al sistema financiero se encuentran barreras lingüísticas, tecnológicas y de confianza en las instituciones.

Villasuso explicó que muchos servicios financieros digitales están diseñados únicamente en español, lo que dificulta su uso para mujeres cuya lengua materna es indígena, además de que varias de estas lenguas son principalmente orales.

“Puede existir un sesgo de lenguaje. Muchas mujeres indígenas no hablan español y varias lenguas indígenas son orales, no escritas, lo que se vuelve una barrera importante para los servicios digitales”, comentó.

Ante este panorama, algunas instituciones financieras y fintech han comenzado a colaborar con organizaciones que trabajan directamente en comunidades para acercar productos financieros y educación financiera a estas poblaciones.

Segmentar para incluir

Para la especialista, uno de los principales retos del sistema financiero es dejar de tratar a las mujeres como un grupo homogéneo y comenzar a diseñar productos que respondan a necesidades específicas.

“No es lo mismo una mujer joven universitaria en una ciudad que una mujer de 50 años, con dependientes económicos y que vive en una comunidad rural. El siguiente paso es segmentar mejor y personalizar los productos”, señaló.

La entrada de nuevos jugadores al sistema financiero, particularmente fintech, ha permitido avanzar en la personalización de servicios y ampliar el acceso a productos financieros para sectores tradicionalmente excluidos.

Avances dentro del sector financiero

Mientras persisten brechas en la inclusión financiera, también se observan avances en la participación de las mujeres dentro de las instituciones del sector.

En Banco BASE, por ejemplo, la representación femenina en puestos gerenciales alcanzó cerca del 40% en los últimos cuatro años, tras implementar estrategias internas para impulsar el desarrollo de talento femenino.

Esto ocurre en un contexto en el que en México solo 4 de cada 10 mujeres participan en el mercado laboral, una brecha que también se refleja en la presencia femenina en puestos de liderazgo dentro del sector financiero.

“La decisión fue clara: acelerar el desarrollo interno del talento femenino y convertir la equidad en un eje estructural del negocio”, señaló Edith González, directora de Talento, Cultura y Marca de Banco BASE.

Para Villasuso, avanzar en inclusión financiera no solo tiene implicaciones económicas, sino también sociales, ya que la autonomía económica puede mejorar las condiciones de vida de las mujeres.

“La libertad financiera y la autonomía económica de las mujeres salva vidas. Tener independencia financiera permite salir de hogares violentos o de trabajos abusivos”, afirmó.