

La fragmentación de la infraestructura de pagos en América Latina está generando costos operativos para las empresas y limitando su capacidad para aprovechar el crecimiento de las transacciones digitales, de acuerdo con un análisis de YG Consultores.
El problema se presenta en un momento de fuerte expansión del mercado. Según estimaciones del Capgemini World Payments Report 2026 citadas por la consultora, las operaciones sin efectivo en América Latina crecerán a una tasa anual compuesta de 17.4% hasta 2029, por encima del promedio mundial de 16%.
Este crecimiento llevará los ingresos del mercado de pagos digitales latinoamericano a triplicarse hacia 2027, hasta alcanzar los u$s 0.3 billones. Sin embargo, para YG Consultores, el desafío no está únicamente en procesar un mayor número de operaciones, sino en hacerlo sin incrementar la complejidad y los costos para bancos, adquirentes, fintechs y comercios.
La dependencia de múltiples proveedores, plataformas y desarrollos tecnológicos puede traducirse en mayores inversiones iniciales y tiempos más largos para implementar nuevas soluciones, además de dificultar la operación cuando existen fallas o interrupciones.
Fallas y procesos manuales tienen un costo
La fragmentación de los sistemas de pago ya tiene efectos concretos en las empresas. De acuerdo con los datos citados por YG Consultores, 47% de los comercios medianos registra hasta nueve horas anuales de interrupciones en sus sistemas de pago.
Estas caídas no solo afectan la experiencia del consumidor, sino que también pueden generar costos operativos, reclamos y pérdidas para los comercios que dependen de la continuidad de sus transacciones.
El impacto también se extiende al capital de trabajo. En el sector Retail, 71% de las empresas reporta problemas relacionados con transacciones lentas, mientras que 71% de las compañías de Manufactura enfrenta dificultades derivadas de la dependencia de procesos manuales.
En Healthcare, por su parte, 75% de las empresas identifica problemas de liquidez, mientras que 93% de las compañías busca herramientas de pago que se adapten mejor a las necesidades específicas de su industria.
Para la consultora, estos datos muestran que los pagos dejaron de ser únicamente una función operativa para convertirse en un componente con impacto directo en la eficiencia financiera de las empresas.
El crecimiento obliga a cambiar la infraestructura
La presión aumenta conforme crece el uso de medios electrónicos en la región. YG Consultores estima que las ventas procesadas electrónicamente en América Latina superarán los u$s 260,000 millones para 2028.
Aunque las tarjetas mantienen un papel central, con una adopción de 85%, los métodos alternativos y locales alcanzan 31%, casi tres veces el promedio mundial de 12%.
El crecimiento de sistemas interoperables como Pix y de los pagos electrónicos en mercados como Argentina, donde aumentaron 73% interanual, refleja la diversidad de métodos que deben soportar las infraestructuras de aceptación en la región.
Esta combinación de medios de pago representa una oportunidad, pero también incrementa la complejidad para los participantes que operan con plataformas fragmentadas.
Un estudio de Mastercard citado por YG Consultores señala que 89% de los tomadores de decisiones B2B considera difícil equilibrar las necesidades del negocio con las expectativas de los comercios al definir sus métodos de aceptación de pagos.
En contraste, los adquirentes globales que adoptaron soluciones omnicanal de extremo a extremo registraron tasas de crecimiento superiores a 30% anual y triplicaron su volumen entre 2019 y 2024.
La modernización busca reducir costos
Ante este escenario, la consolidación de la infraestructura de pagos gana relevancia como una vía para reducir tiempos de implementación, facilitar el procesamiento de mayores volúmenes y controlar los costos fijos.
Los datos de Mastercard citados por la consultora muestran que las organizaciones con plataformas modernas de aceptación tienen 14 puntos porcentuales más de probabilidad de maximizar su capital de trabajo frente a aquellas que operan con esquemas fragmentados.
En este contexto, el modelo de Adquirencia como Servicio (Acquirer as a Service) aparece como una alternativa para bancos, fintechs y Payment Facilitators (PayFacs) que buscan ampliar su capacidad de procesamiento sin asumir internamente toda la inversión y complejidad asociada con la infraestructura de adquirencia.
Para YG Consultores, la evolución del mercado apunta hacia modelos más abiertos, interoperables y escalables, en los que la infraestructura de pagos permita a las empresas acompañar el crecimiento de las transacciones digitales sin trasladar esa expansión a mayores costos y complejidad operativa.















