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La lechuga mexicana exportada por la empresa Taylor Farms ha estado en el ojo del huracán, debido a las acusaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) de causar un brote de Cyclospora en ese país, un parásito que causa infecciones en el sistema gastrointestinal, entre los que destaca una diarrea explosiva.

El brote que hasta el momento había contagiado a más de 10 mil estadounidenses inició hace un par de semanas y fue rastreado por las autoridades estadounidenses a los restaurantes Taco Bell en casi una decena de estados en la Unión Americana, y relacionado directamente a la lechuga iceberg traída desde México por la empresa Taylor Farms.

Ante ello, la empresa cerró la planta de Guanajuato, de donde obtiene este producto.

Sin embargo, en entrevista con El Cronista, Mario Puente, vicepresidente de Sanidad, Inocuidad y Normalización Agroalimentaria del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), aseguró que las autoridades mexicanas han realizado al menos una decena de pruebas al agua y la lechuga de la región de forma aleatoria, y hasta el momento todos los análisis dieron negativo.

“La Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) realizó alrededor de 10 muestras aleatorias con colaboración de la empresa y todas resultaron negativas. Entonces, hasta el momento no hay evidencia científica de que el brote se haya originado en el campo”, comentó.

En este mismo sentido, el representante del CNA comentó que la investigación sigue en curso en el resto de la cadena de proveeduría y hasta que se obtenga el resultado final se podrá saber en qué parte de la cadena se pudo haber contaminado la lechuga y tomar las medidas de prevención y reacción, a través de los sistemas de trazabilidad.

En México no hay reporte de brotes

El directivo señaló que Taylor Farms también vende sus productos en México, pero hasta el momento en el país no se tiene conocimiento de un brote de cyclospora, como el que se reporta en Estados Unidos.

De acuerdo con Mario Puente, las vías de contaminación con este parásito son varias, pues el producto se puede contaminar si el agua de riego que se utiliza para producir los cultivos contiene heces.

Otra forma de contaminación puede ser que una persona enferma esté en contacto con el producto.

Sin embargo, el directivo precisa que el parásito es muy fácil de eliminar si se lava de forma adecuada, con el cepillado de la hortaliza, o bien si se cocina el producto se elimina el riesgo.

“Es algo que se puede eliminar fácilmente si cumples con estas medidas, tanto en campo, en empaque, en transporte, en la distribución y por supuesto en el consumo para eliminar el riesgo de contaminación”, aclaró.

Las medidas de prevención en el cultivo de los productos, añadió, se basa en revisar la calidad del agua que se utiliza.

“La parte que se tiene que determinar es en qué en qué eslabón de toda esa cadena pudo haber ocurrido la contaminación. Eso es lo que no está claro el día de hoy, pues el producto se pudo haber contaminado desde el campo hasta el distribuidor, es decir, hasta el último eslabón de la cadena”, comentó.