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México está en condiciones de construir un modelo propio para regular el uso de la inteligencia artificial (IA), adaptado a las características, necesidades y riesgos del país, en lugar de replicar los marcos normativos desarrollados en otras regiones, afirmó Rolando Zapata, presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado de la República.

El legislador señaló que el Congreso ha mantenido un proceso de escucha con representantes del sector académico, industrial, económico y social para identificar las oportunidades y riesgos que plantea esta tecnología. Sin embargo, reconoció que buena parte de la información disponible hasta ahora proviene de experiencias internacionales y planteamientos teóricos.

Por ello, consideró que los datos sobre el uso de IA en México serán un insumo relevante para avanzar en la construcción de un marco normativo que establezca las condiciones para su utilización responsable.

“Estamos en condiciones de hacer el modelo mexicano, con nuestras características, con nuestra realidad, con nuestras potencialidades, con nuestras limitaciones”, señaló Zapata durante el Foro México Inteligente, organizado por el Centro México Digital (CMD).

El presidente de la comisión destacó que la regulación deberá ser flexible y equilibrada, debido a que la inteligencia artificial es una tecnología que cambia de manera constante y que puede generar oportunidades para elevar la productividad, impulsar sectores emergentes y dinamizar la economía.

Asimismo, sostuvo que la legislación deberá favorecer aplicaciones de IA en áreas como salud y educación, además de evitar que las reglas se conviertan en un obstáculo para la innovación o la inversión.

En particular, señaló la necesidad de considerar a las micro, pequeñas y medianas empresas, al ser uno de los principales motores de la economía mexicana.

“Que la norma no inhiba ni la innovación ni los procesos de inversión, al contrario, fomente”, apuntó.

Riesgos requieren una regulación adaptada a México

La construcción de un marco regulatorio propio también responde a que los riesgos asociados con la inteligencia artificial dependen del contexto en el que se utiliza.

Julio Santaella, asesor de la Junta de Gobierno del Banco de México, coincidió en que un modelo mexicano no solo es viable, sino necesario, debido a que las características del país generan necesidades y riesgos distintos a los de otras economías.

Explicó que, por ejemplo, en aplicaciones relacionadas con la medición y evaluación de riesgos, las condiciones mexicanas como la exposición a ciclones, la complejidad de la orografía y los asentamientos humanos en zonas de ladera requieren soluciones desarrolladas a partir de datos y circunstancias propias del país.

“Como nuestro contexto es distinto, las soluciones, los datos serán muy diferentes”, afirmó Santaella.

El especialista consideró que esta adaptación permitiría aprovechar la inteligencia artificial para atender problemáticas específicas de México, en lugar de trasladar directamente modelos diseñados para otros países.

Sector público y privado deberán trabajar juntos

Carlos Jiménez, director de Daños y Autos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), también consideró viable la construcción de un modelo mexicano, aunque planteó que este debe aprovechar las mejores prácticas internacionales y, al mismo tiempo, incorporar las particularidades del país.

El directivo destacó la importancia de una colaboración estrecha entre autoridades y empresas para desarrollar métodos adecuados de regulación y supervisión.

A su vez, Zapata sostuvo que uno de los principales objetivos será garantizar que los riesgos inherentes al uso de la inteligencia artificial se reduzcan y que no se generen afectaciones a los derechos fundamentales de la población.

El reto, dijo, será encontrar un punto de equilibrio entre protección, innovación e inversión, para que la regulación permita aprovechar el potencial económico y social de la IA sin frenar su desarrollo.

En este proceso, añadió, México cuenta con una ventaja relevante: su capital humano, cuya formación consideró fundamental para que el país pueda desarrollar soluciones propias en materia de inteligencia artificial.