

La búsqueda de eficiencia operativa y la necesidad de validar productos en tiempo récord han llevado a las startups estadounidenses, especialmente las de Silicon Valley, a fijar su mirada en México. Según Jesús Arturo Herrera, CEO de Necodex, el talento mexicano no solo ofrece una reducción de costos de hasta el 60%, sino que se ha convertido en una pieza clave para extender el runway financiero de las empresas tecnológicas emergentes.
El talento tecnológico mexicano permite a las startups de Estados Unidos sobrevivir más tiempo con el mismo capital invertido debido a los ahorros en el pago de salarios. Aunque Herrera calcula que los ahorros están en alrededor del 60% considera que puede ser “todavía mucho más, dependiendo del expertise”.
Con el ahorro de la nómina, el uso de talento mexicano puede extender la vida de una startup de 6 meses a 9 o 12, asegura Herrera en entrevista con El Cronista. “Eso les ayuda a tener un mayor tiempo para validar las ideas”.
Además de la ventaja económica, la proximidad geográfica juega un papel determinante para que México sea un motor oculto que empuje a las startups estadounidenses a nuevos niveles.
Ciudades como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México se encuentran a pocas horas de vuelo de los principales hubs tecnológicos de EE.UU., permitiendo una colaboración estrecha y una afinidad cultural que supera a los mercados de outsourcing tradicionales.
Esta brecha de costos, documentada por firmas de reclutamiento como Howdy y plataformas de compensación como Built In, confirma que el arbitraje salarial entre San Francisco y los hubs tecnológicos mexicanos como Guadalajara o Monterrey alcanza niveles del 60%.
Según Necodex, mientras una startup en el Silicon Valley debe destinar cerca de un cuarto de millón de dólares anuales por un perfil Senior, en México puede acceder a la misma capacidad técnica por una fracción de esa inversión.
Hasta ahora ha trabajado con más de 30 empresas en Norteamérica, principalmente en fintech, healthtech, e-commerce e inteligencia artificial.
La empresa, que nació en Hermosillo, Sonora, estableció su sede en Phoenix, Arizona. Y también cuenta con una oficina en Nueva York, además de hubs remotos en San Francisco y Los Ángeles, California, ciudades estratégicas para conectar con el sector tecnológico.
En cinco años la empresa ha colocado a cerca de 400 personas y cuenta actualmente con un equipo de 120 colaboradores.
Los perfiles más valorados hoy, según la experiencia de Herrera, son los desarrolladores full stack que poseen habilidades blandas sólidas para explicar procesos y liderar equipos.
La oportunidad creciente del talento mexicano
Necodex, la compañía que creó Herrera en 2017, empezó como una fábrica de software tradicional especializada en el desarrollo de aplicaciones móviles y páginas web. Pero en 2021, tras la normalización del trabajo remoto debido a la pandemia de Covid-19 y la inversión que recibió de Collab Capital, un fondo basado en Atlanta, hizo un giro en su modelo de negocio para convertirse en un promotor de talento mexicano en tecnología.
Herrera señala que el panorama pospandemia exige a las startups tracción real, usuarios y facturación. En este contexto, el talento mexicano surge como una opción para contratar talento maduro. El país cuenta con desarrolladores capaces de implementar soluciones de inteligencia artificial (IA) y marketing de generación de demanda, perfiles demandados por las empresas de tecnología.
El mismo uso horario y la afinidad cultural facilitan la retroalimentación constante, algo que los clientes estadounidenses valoran sobre el simple seguimiento de instrucciones, asegura Herrera. Aunque no descartó que la barrera del idioma existe, afirma que hay profesionales mexicanos con buen nivel de inglés.
La validación de este nuevo modelo llegó con su primer gran cliente, una empresa unicornio de Silicon Valley, cuyo nombre no fue revelado por temas de confidencialidad. Con ellos, Necodex demostró su capacidad de escalabilidad al pasar de 0 a 50 desarrolladores integrados en menos de un año.
Necodex tiene talento desplegado trabajando de forma remota en todo México, con concentraciones notables en ciudades como Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez y Mérida.


















