La empresa chilena de tecnología jurídica LemonTech convirtió a México en su principal apuesta de expansión regional, un mercado donde incrementó 300% su plantilla durante el último año, mientras prepara a firmas y departamentos legales para un cambio que, asegura su CEO, irá más allá de automatizar tareas: transformar la manera en que se mide la rentabilidad de los servicios jurídicos.
En entrevista con El Cronista, Lautaro Rodríguez, CEO de LemonTech, explicó que la compañía, especializada en software para el sector legal, opera actualmente en 19 países, atiende a más de 1,400 clientes y suma cerca de 30,000 usuarios activos.
Fundada en Chile en 2006, hoy se define como una scaleup con presencia en toda Latinoamérica y operaciones en algunos mercados europeos.
Para Rodríguez, el mercado mexicano será determinante en la consolidación regional de la empresa, por eso busca estrechar vínculos con actores de la industria jurídica mexicana como parte de su estrategia comercial.
La IA cambia el modelo económico de los despachos
Más allá de incorporar inteligencia artificial en sus productos, Rodríguez considera que el verdadero cambio vendrá en el modelo financiero de las firmas legales.
Durante décadas, explicó, la rentabilidad de un despacho se calculó principalmente a partir de las horas facturables de sus abogados. Sin embargo, la incorporación de herramientas de IA obligará a equilibrar un nuevo componente: el costo tecnológico.
“Va a haber un costo de horas hombre (...) a la vez que se incorpora un costo de inteligencia artificial que viene a generar mayor productividad”, explicó. “Creemos que tenemos la obligación de anticiparnos y darles esa posibilidad a nuestros clientes de medir los costos de la organización a nivel 360”.
Según el ejecutivo, muchas organizaciones están incorporando herramientas de inteligencia artificial sin contar con métricas claras sobre el retorno de esa inversión.
“Nuestro propósito es que realmente sea una inversión y no un gasto”, sostuvo.
Productividad con IA, pero con propósito
Rodríguez aseguró que LemonTech busca diferenciarse de otros proveedores tecnológicos evitando incorporar inteligencia artificial únicamente como argumento comercial.
“Nosotros no estamos desarrollando IA solo como un pitch comercial (...) nos tomamos un tiempito más, pero ese tiempo nos posibilita desarrollar algo realmente con propósito”, señaló.
Como ejemplo mencionó el reciente lanzamiento de LIA Memory, una herramienta diseñada para automatizar el registro de horas trabajadas por abogados mediante inteligencia artificial, uno de los procesos administrativos que, afirma, consume mayor tiempo dentro de las firmas legales.
Seguridad, el principal diferenciador
Aunque reconoció que la inteligencia artificial transformará aceleradamente la industria jurídica, Rodríguez advirtió que el mayor riesgo no está en la tecnología en sí, sino en entregar información sensible a plataformas sin trayectoria suficiente.
“La seguridad y la privacidad de los datos de nuestros clientes es la salud de nuestro negocio”, afirmó.
El directivo explicó que LemonTech cuenta con certificaciones ISO 27001 e ISO 27701, trabaja para obtener la ISO 42001 enfocada en inteligencia artificial y busca cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR por sus siglas en inglés) europeo.
A su juicio, el entusiasmo por adoptar herramientas de IA está llevando a muchas organizaciones a priorizar la velocidad sobre los criterios de seguridad.
“No le daría mi información a una empresa que hace un año y medio está probando (...) la seguridad y la trayectoria las consideraría bien importantes en la decisión”, afirmó.
La experiencia tecnológica definirá a los ganadores
Rodríguez prevé que, conforme madure el mercado, las organizaciones dejarán de adquirir soluciones de IA por temor a quedarse rezagadas y comenzarán a elegir tecnología con base en su impacto real sobre la productividad.
También anticipó una presión sobre las tarifas de los servicios legales, compensada por un mayor volumen de trabajo impulsado por herramientas digitales.
El ejecutivo comparó la evolución del sector jurídico con la transformación que vivió la banca durante la última década, cuando las aplicaciones móviles reemplazaron a la red de sucursales como principal factor de diferenciación.
“Hoy la tecnología no es un activo diferenciador en la industria legal, pero sí lo va a ser. Creo que de aquí a dos años las organizaciones que realmente pivoten sobre la propuesta tecnológica y la experiencia del usuario serán las que marquen la diferencia”, concluyó.