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La inteligencia artificial está reduciendo drásticamente el tiempo y el capital necesarios para construir una startup, pero también está haciendo más difícil justificar por qué una empresa debería existir. Para Omar El Gohary, emprendedor mexicano y cofundador de G2K Group —empresa de inteligencia artificial adquirida por ServiceNow en 2023—, esta transformación ya está modificando incluso la forma en que los fondos de inversión seleccionan a sus próximas apuestas.

“Se nos ha vuelto muy difícil encontrar startups que tengan tecnología defensiva”, explica El Gohary, quien este año lanzó MAGNAT, un venture fund enfocado en empresas de inteligencia artificial y software empresarial.

La razón es que muchas de las tecnologías que antes requerían equipos especializados y años de desarrollo ahora pueden construirse con menos personas y apoyándose en modelos de IA disponibles en la nube. Esto ha reducido las barreras de entrada, pero también ha dejado expuestas a compañías cuya principal ventaja era precisamente haber desarrollado una tecnología propia.

“Anteriormente las startups desarrollaban una tecnología que era propia y que era difícil de replicar o copiar. Y ahora esa misma tecnología la puedes hacer con menos tiempo, menos gente directamente en Cloud”, señala en una conversación con El Cronista.

El cambio también alcanza a los clientes. Empresas medianas que antes necesitaban comprar una solución de software especializada ahora pueden contratar desarrolladores y construir internamente herramientas adaptadas a sus necesidades. Al mismo tiempo, los agentes de IA están modificando el tradicional modelo de cobrar licencias por usuario.

“Muchas empresas estaban buscando software (...) que hacían licencias por usuario. Ahorita ya hay menos usuario porque ya estás usando este tipo de agentes autónomos”, explica.

Del dinero al “know-how”

El Gohary conoce el proceso desde ambos lados. Junto con un socio alemán construyó G2K durante alrededor de una década, hasta vender la compañía a ServiceNow en 2023. Después de participar en la transición hacia la tecnológica estadounidense, ambos decidieron convertir esa experiencia en un fondo.

MAGNAT busca invertir en enterprise software e inteligencia artificial, pero con una diferencia frente al modelo tradicional de venture capital: además del capital, el fondo cuenta con especialistas en IA, arquitectura y desarrollo que participan en la evaluación y crecimiento de las compañías.

El Gohary comparte que la primera pregunta para una startup ya no es solamente cuánto puede crecer una startup, sino si la tecnología que está construyendo realmente puede defenderse frente a los grandes modelos de IA.

“Verificamos que no sea nada más un ‘wrapper’, una capa adicional, que consiguen los datos, tienen una interfaz bonita y luego todo se lo dan a ChatGPT. Eso no es defensivo”, afirma.

El fondo incluso desarrolló una herramienta interna para acelerar el análisis de las compañías. Mientras anteriormente podían dedicar entre 100 y 150 horas a evaluar una startup, ahora utilizan software propio para revisar documentos, fundadores, competencia, producto e incluso código, antes de pasar a la evaluación humana.

“Podemos con la misma gente analizar 10 veces más empresas”, asegura. El efecto, sin embargo, no ha sido necesariamente invertir más rápido, sino volverse más selectivos.

“El dinero es un commodity, literalmente lo puedes sacar de varios lugares”, dice. “Lo que nosotros tenemos que hacer para que sean exitosas es traerles el know-how o el know-who”.

Desde abril, cuando comenzó a operar el fondo, MAGNAT ha mantenido conversaciones con algunas startups para sus primeras inversiones, aunque por el momento con ninguna startup mexicana. Las opciones de inversión que han encontrado se encuentran en Europa y Estados Unidos.

El Gohary asegura que no tienen prisa: varias de las compañías que analizaron al comienzo del año dejaron de ser candidatas porque sus tecnologías fueron rápidamente desplazadas por nuevas capacidades de los modelos de IA.

“Muchas de las startups que vimos en abril y ahorita dejaron de existir”, asegura.