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El panorama de la inflación muestra un contraste para la segunda mitad del año, pues el mercado espera que el indicador vuelva a subir por encima de 4%, GBM redujo su expectativa para el cierre del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) para el cierre de 2026.

En junio, la inflación anual se desaceleró a 3.39%, su menor nivel desde diciembre de 2020, debido a una combinación de la baja en los precios agropecuarios, así como una disminución en la inflación subyacente, que incluye los precios más estables.

Fuente: Freepik.
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“Las presiones a los precios han resultado menores a las anticipadas durante la primera mitad del año”, señaló GBM.

Como resultado, la casa de bolsa ajustó su estimación de inflación general para el cierre de 2026 de 4.6% a 4.3%. Asimismo, redujo su pronóstico para la inflación subyacente de 4.3% a 4.0%, reflejando una mejora más amplia en la dinámica de los precios y un punto de partida más favorable para la segunda mitad del año.

GBM detalló que en junio la inflación subyacente aumentó 0.24% mensual, un resultado considerablemente menor al observado un año antes.

Al mismo tiempo, la inflación de mercancías continuó desacelerándose y los servicios mostraron una moderación gradual, aunque aún se ubican por encima de niveles plenamente consistentes con el objetivo del Banco de México.

Otro factor que restó presión a la inflación en el país fue que el impacto del aumento de precios por el Mundial de Futbol fue menor al esperado.

“Aunque algunos servicios vinculados al turismo registraron incrementos de precios, éstos permanecieron concentrados en categorías específicas y no se extendieron al resto de la economía, reduciendo el riesgo de un repunte inflacionario más generalizado durante el verano”, señaló GBM.

Por su parte, los precios agropecuarios descendieron 4.59% mensual, impulsados por bajas importantes en frutas y verduras, mientras que los precios de los productos de origen animal continuaron corrigiéndose, particularmente el huevo, cuyo precio disminuyó 7.21% durante el mes como resultado de condiciones de oferta más favorables.

Prevén repunte

Si bien la inflación se desaceleró en el periodo de referencia, el escenario base de GBM apunta a que suba de nuevo el indicador durante la segunda mitad del año.

Esto ocurrirá conforme se desvanezcan los efectos favorables observados en la primera mitad del año.

En particular, la corrección en los precios de productos como el huevo, que responde en buena medida a una normalización de la oferta que difícilmente se mantendrá con la misma intensidad durante el resto del año.

“Asimismo, la segunda mitad del año suele registrar una mayor volatilidad en los precios agropecuarios y, por tanto, en el componente no subyacente de la inflación”, añadió.

Otro factor que puede meter el acelerador a los precios es el clima, a partir de los efectos que genere el fenómeno meteorológico de El Niño, y que podría generar nuevas presiones sobre algunos productos agrícolas hacia el cierre del año, mientras que la inflación de servicios continúa ubicándose por encima del objetivo de Banco de México, lo que sugiere que las presiones subyacentes siguen presentes, aunque muestran una moderación gradual.