Un día después de se confirmara que el T-MEC permanecerá vigente hasta 2036 bajo un esquema de revisiones anuales, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dio nuevos detalles sobre la negociación y aseguró que el proceso entra ahora en una fase decisiva.
El funcionario informó que la primera reunión formal de revisión se realizará el próximo 20 de julio, cuando los tres países definirán cómo operará el nuevo mecanismo anual previsto para el tratado.
“Va a ser muy importante y sí es la primera sesión ya propiamente para la revisión”, afirmó durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ebrard explicó que en esa mesa se buscará cerrar buena parte de los temas que Washington ha planteado desde el inicio de las conversaciones, además de acordar la duración, el alcance y la mecánica de las revisiones que se realizarán cada año hasta 2036.
Uno de los datos nuevos que reveló es que Estados Unidos redujo significativamente el número de observaciones presentadas a México.
“El año pasado presentó 54 y este año nos dirigió una carta hace un mes que tiene 14 puntos; recoge varios de los que ya habían planteado que todavía no se resuelven desde su punto de vista y plantea algunas preocupaciones generales”, explicó.
Aunque evitó detallar el contenido de esos puntos por un acuerdo de confidencialidad con Washington, señaló que varios podrían quedar resueltos durante la reunión de julio.
Entre los temas que sí confirmó para la negociación aparecen las reglas de origen, uno de los asuntos más sensibles para la industria automotriz y manufacturera de Norteamérica.
Ebrard indicó que Estados Unidos busca elevar el contenido regional para acceder a las preferencias del tratado, aunque México insistirá en evitar cambios que encarezcan la producción.
“Si modificamos las reglas de origen sobre algo que no se puede producir en el corto plazo, lo que vas a hacer es elevar los costos”, advirtió.
El secretario agregó que la tendencia será exigir un mayor contenido producido en Norteamérica, pero sostuvo que ello también podría convertirse en una oportunidad para atraer nuevas inversiones manufactureras hacia México, siempre que los ajustes sean graduales y no afecten la competitividad de las empresas.
Más allá de la revisión de julio, Ebrard lanzó además un pronóstico poco habitual sobre el futuro del acuerdo comercial.
“Mi pronóstico sería que se va a renovar en los próximos años por otros 16 años”, afirmó, al recordar que el tratado permite extender su vigencia en cualquier momento previo a 2036 si los tres socios alcanzan un consenso.
El secretario sostuvo que el mantenimiento del T-MEC y la reducción de los diferendos con Estados Unidos colocan a México en una posición de mayor certidumbre frente al resto de los países que siguen negociando nuevas condiciones comerciales con la administración de Donald Trump.