Banco Azteca da con IA y escala su modelo operativo
Banco Azteca, el brazo financiero de Ricardo Salinas Pliego, y una de las instituciones financieras más grandes de México al dar servicio a millones de clientes en su red física y digital, dio un giro estratégico en su infraestructura operativa. Tras iniciar en 2020 con su Centro de Excelencia de IA y RPA, la entidad financiera pasó de automatizar tareas aisladas a implementar un modelo de orquestación de negocios a escala empresarial impulsado por la plataforma UiPath Maestro™.
Bajo el liderazgo de Manuel Delgado Forey, director de Operaciones y Atención al Cliente, el banco coordina hoy más de 8,800 procesos institucionales mediante más de 300 automatizaciones activas en producción. El ecosistema unifica el trabajo de empleados, agentes de inteligencia artificial y sistemas centrales en áreas clave como atención a usuarios, prevención de fraudes, cumplimiento regulatorio, compras, recursos humanos y soporte posventa de plataformas vinculadas como elektra.mx.
La integración de este modelo de gobernanza centralizada ha liberado una capacidad operativa equivalente al trabajo de más de 3,300 empleados de tiempo completo. Esta eficiencia permite desplazar la carga manual de tareas repetitivas para que los equipos internos se enfoquen en la toma de decisiones estratégicas. Un caso emblemático es el soporte posventa en e-commerce: el sistema gestiona autónomamente el rastreo y comunicación con proveedores externos, canalizando los casos al personal únicamente cuando se requiere criterio humano.
Falta ver si para los millones de usuarios del banco, esta arquitectura se traduce en respuestas drásticamente más rápidas en solicitudes de atención, cancelaciones o resoluciones de disputa, reduciendo a su vez el margen de error operativo. De cara al futuro, el banco planea extender esta infraestructura a la prevención de lavado de dinero y al monitoreo inteligente de cajeros automáticos para optimizar la distribución de efectivo según la demanda real del mercado.
Salto cuántico en IA, prevé SURA Investments
SURA Investments prevé que la inversión global en inteligencia artificial crecerá 90% en 2026 y 40% en 2027, un ciclo histórico de capex que, junto a una expectativa de utilidades del 30%, sostiene su preferencia por la renta variable frente a la renta fija pese a las tensiones inflacionarias y geopolíticas globales.
En este mapa de asignación de activos, México se posiciona con ventaja estratégica dentro de los mercados emergentes. De acuerdo con especialistas de la firma reunidos en su Foro de Inversiones, el país ofrece la segunda tasa real ajustada por riesgo más atractiva de la región, solo por detrás de Brasil, respaldada por una deuda pública ordenada cercana al 55% del PIB y la perspectiva de reducir el déficit fiscal al 3% hacia 2027.
La carrera por la IA no solo reconfigura las estrategias de portafolio, sino también el potencial productivo del país. Estimaciones de McKinsey Digital indican que México podría capturar 204,000 millones de dólares en valor económico hacia 2030 gracias a la adopción tecnológica, casi la mitad de los 453,000 millones de dólares calculados para toda América Latina. Philipp Haugwitz, socio de la consultora, señala que este impulso es clave para revertir la baja productividad histórica, transformando hasta el 59% de las horas trabajadas en el mercado laboral.
Así, la tesis de inversión para México combina una posición fiscal sólida y la certidumbre de largo plazo que otorga el T-MEC con la tracción de un choque tecnológico global. Ante este escenario, SURA Investments enfatiza la necesidad de mantener la disciplina estratégica en los portafolios para aislar las decisiones patrimoniales de la volatilidad coyuntural de corto plazo.
Premier Graphene sigue equipando a SEDENA
Lo que comenzó como una firma volcada a la volatilidad de las criptomonedas y las ambigüedades regulatorias del cannabis ha concretado una mutación corporativa insólita. Premier Graphene, una microcap estadounidense cotizada en los mercados OTC, acaba de anunciar la entrega de un segundo lote de cinturones tácticos para la Secretaría de la Defensa Nacional, completando un pedido inicial de 1,600 unidades junto a su socia operativa local HGI Industrial Technologies. Sin embargo, detrás del hito industrial de abastecer al sector militar con prometedoras aplicaciones defensivas de grafeno, la opacidad financiera y legal que envuelve la operación mantiene bajo la lupa la verdadera naturaleza de esta incursión corporativa.
Como ha revelado en El Cronista, el modelo operativo plantea severas anomalías estructurales que van más allá del simple cumplimiento logístico. En primer lugar, la firma promociona contratos millonarios ante sus inversionistas en Estados Unidos mientras los registros públicos de la plataforma Compranet carecen de folios formales o licitaciones adjudicadas directamente a su filial, sembrando dudas sobre la trazabilidad institucional de los acuerdos. A esto se suma un esquema de financiamiento atípico: la garantía de su producción militar no proviene de líneas de crédito convencionales ni del presupuesto público soberano, sino del respaldo económico de ONGs y entidades filantrópicas estadounidenses.