La reducción de la jornada laboral en México ya no es solo una propuesta: ahora es una disposición legal. La nueva semana de 40 horas modificará la forma en que trabajan empresas y empleados en el país, quienes deberán ajustarse gradualmente a este cambio durante los próximos años.
La reforma al Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación, establece que la jornada semanal pasará de 48 a 40 horas. Esta medida comenzó a aplicarse este mes y su implementación será progresiva hasta 2030, sin que se reduzcan salarios ni prestaciones.
Conoce los detalles de este cambio y evita inconvenientes dentro del sistema laboral.
¿Cómo impactará la reforma laboral en México?
De acuerdo con un análisis de FiscoClic, plataforma digital enfocada en facturación electrónica, nómina y recursos humanos, la reducción de la jornada tendrá un impacto significativo en distintos sectores de la economía.
Para los trabajadores, el principal beneficio será contar con más tiempo libre. Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), actualmente el 73% de los empleados -alrededor de 30 millones de personas- trabaja más de 40 horas a la semana.
En el caso de las empresas formales, se prevé que enfrenten un incremento en sus costos operativos de entre 10% y 25%. Estos gastos adicionales estarían relacionados con:
- Impuestos
- Deguridad social
- Nuevas contrataciones
- Necesidad de cubrir turnos adicionales derivados de la reducción de la jornada laboral
¿Cuáles son los desafíos de la reforma laboral?
Según el informe, la implementación de la jornada de 40 horas traerá varios retos para los empleadores:
Cálculo adecuado de la nómina
El nuevo esquema obligará a ajustar el cálculo de los salarios, ya que cambiará el valor de la hora trabajada. Además, el pago de horas extra deberá cubrirse al doble o incluso al triple, lo que hará necesario actualizar sistemas de nómina o usar herramientas digitales para facilitar este proceso.
Registro preciso de asistencia
Como parte de las modificaciones, se prevé el uso de sistemas digitales que registren con exactitud las horas de entrada y salida de los trabajadores. Esta información deberá conservarse hasta por un año y facilitará las inspecciones realizadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Control de horas extraordinarias
Con la reforma, se permitirá un máximo de 12 horas extra a la semana, con un límite de cuatro por día. Las primeras nueve deberán pagarse al doble, mientras que las restantes se remunerarán al triple.
El incremento del 30% para trabajo nocturno permanecerá sin cambios.
Pago de impuestos patronales
Aunque las horas extra cuentan con una exención parcial de hasta 50% en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) -con un límite de cinco UMAs por semana-, los montos que superen ese tope generarán cargos adicionales ante el SAT, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Por ello, el control de asistencia será fundamental.
Mantener los niveles de productividad
Algunas empresas podrían verse obligadas a contratar más personal o invertir en maquinaria para mantener su ritmo de producción. No obstante, reorganizar tareas y aprovechar herramientas tecnológicas también puede ser una alternativa para adaptarse al nuevo esquema laboral.
En este contexto, la transición hacia una jornada laboral de 40 horas marcará un cambio importante en el mercado laboral mexicano, con beneficios para los trabajadores, pero también con nuevos desafíos operativos para las empresas.