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La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el pago de la compra de gasolina tendrá que hacerse únicamente vía electrónica hacia finales de 2026; sin embargo, este objetivo es demasiado ambicioso, consideró Aldo Vargas, director de Desarrollo de Kernotek, empresa especializada en servicios al sector hidrocarburos.
El directivo señaló que esta no es la primera vez que se intentan digitalizar los pagos en las estaciones de servicio, ha sido demasiado complicado, a lo que se suma una intención recaudatoria por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

De acuerdo con el directivo, en las estaciones de servicio 8 de cada 10 transacciones se realizan en efectivo, debido a que más de la mitad de la economía mexicana está en la informalidad y no quiere afiliarse a bancos para llevar a cabo sus operaciones.
“Además de que hay que agregarle el componente cultural, por alguna extraña razón, los mexicanos estamos acostumbrados a utilizar el efectivo en vez de realizar pagos por medios electrónicos”, dijo el especialista.
En segundo término, los proyectos de pagos electrónicos respaldados por el Banco de México (Banxico) no han logrado penetrar entre la población mexicana , que desconoce cómo utilizarlos. Se trata de Codi y DiMO, esquemas que no son fáciles de utilizar dentro de las plataformas digitales de los bancos.
De acuerdo con estimaciones de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el año pasado las transacciones realizadas con Codi cayeron 18% en comparación con el resultado de 2024.
Además, el especialista refirió que aunque Codi y DiMO no generan comisiones por su uso, existen otras alternativas como Mercado Pago u Oxxo Pay, que son más utilizadas porque los usuarios perciben un mayor valor.
Otro factor que juega contra los medios de pago digitales del Banxico es que los mexicanos creen que presentan una brecha de privacidad.
Falta infraestructura y educación financiera
Otro reto que enfrentan las gasolineras para cumplir con la meta del Gobierno Federal es la falta de cobertura de internet de buena calidad en todo el país, una condición fundamental para que se implemente de forma correcta este tipo de iniciativas.
A esto se suma el riesgo de clonación de tarjetas, lo que implica perder el dinero sin la posibilidad de que sea recuperado por el banco.
Además, con los celulares, los usuarios tienen miedo de que hackeen sus datos, se roben su identidad, que se traduzcan en pérdidas económicas.
Además, en México la educación financiera representa un reto para los usuarios mexicanos. De acuerdo con datos del Banco de México, aproximadamente la mitad de la población mexicana no sabe cómo utilizar instrumentos básicos como cuentas de ahorro, tarjetas de crédito o cuentas de seguros.
Esto puede generar problemas como pagos de intereses o pérdidas económicas, a lo que se suma el temor de enviar el dinero a otra persona, cuando se realizan pagos móviles.
En este mismo sentido, la brecha generacional juega un papel fundamental que inhibe la adopción de productos financieros.
“Recientemente, me tocó ir a hacer unos trámites a una institución bancaria, y me percaté de la gran dificultad que tienen personas de la tercera edad, e incluso de mediana edad, para poder llevar a cabo procesos bancarios a través de una terminal móvil”, dijo Aldo Vargas.
El último factor que puede funcionar como una limitante para esta iniciativa es el cobro de comisiones bancarias, tanto al usuario final como al establecimiento que hace el cobro.
“Esta es una de las razones por las que las instituciones bancarias no promueven el uso de Codi o Dimo”, abundó.
















