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Hace unos días, 336 asociaciones civiles y fundaciones quedaron fuera del padrón de donatarias autorizadas. La medida, publicada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), no solo afecta el funcionamiento interno de estas organizaciones, sino que tiene consecuencias directas para cualquier persona o empresa que acostumbraba a desgravar sus donaciones.

¿Por qué el SAT les quitó el permiso? Las causas detrás de la cancelación masiva
No hay una sola razón detrás de esta decisión: el organismo público identificó por lo menos cuatro motivos distintos que derivaron en la baja de estas organizaciones.
El primero, y más común, fue no haber presentado la Declaración Informativa que exigía la normativa fiscal vigente para 2025. Un segundo grupo perdió su autorización por no haber liquidado multas pendientes que el propio SAT había impuesto con anterioridad. Un tercer bloque corresponde a organizaciones que intentaron defenderse mediante recursos legales pero que, aun así, no cumplieron con las obligaciones fiscales que se determinaron durante ese proceso. Finalmente, varias entidades fueron dadas de baja directamente por tener su registro cancelado ante el Registro Federal de Contribuyentes, lo que las dejaba inhabilitadas de facto para operar como donatarias.
De la Fundación Chespirito a los Bomberos Voluntarios: quiénes están en la lista
El padrón de organizaciones afectadas cruza sectores y regiones. Entre los nombres que sobresalen aparece la Fundación Chespirito I.A.P., ligada al legado del comediante Roberto Gómez Bolaños, fallecido en 2014.
También figuran los Bomberos Voluntarios de Manzanillo, el Museo Nacional de la Acuarela Alfredo Guati Rojo, la Casa del Anciano A.B.P. y el Colegio Montessori de Irapuato.
A ellos se suman organizaciones enfocadas en la prevención de adicciones —como Aguas con el Alcohol y La Llave Centro de Rehabilitación—, asociaciones de apoyo psicológico, grupos de promoción cultural y colectivos que atendían poblaciones en situación de vulnerabilidad en distintos puntos del país.

Qué significa esto para quien dona: el efecto fiscal que nadie esperaba
El impacto más concreto de esta medida lo sentirán los donantes, no solo las organizaciones. Mientras una fundación figure en el padrón autorizado del SAT, quien le entrega un donativo puede deducirlo en su declaración anual.
Al quedar fuera de ese padrón, los recibos que emitan estas 336 entidades ya no tienen validez fiscal: el donante pierde el beneficio y la organización pierde uno de sus principales incentivos para captar recursos.
Quienes tenían comprometidas donaciones para 2026 deben verificar el estatus actualizado de la institución receptora antes de formalizar cualquier transferencia.
El SAT aclaró que las organizaciones tienen la posibilidad de regularizar su situación conforme a los procedimientos establecidos en la normativa, aunque el camino para recuperar la autorización suele ser largo y burocráticamente exigente.















