Desde hace varias décadas, el Servicio Militar Nacional (SMN) se erige como una obligación constitucional para todos los varones que hayan alcanzado los 18 años. En el año 2026, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) implementó modificaciones a su esquema operativo que afectan directamente a aquellos que aún no han liberado su cartilla militar.
El nuevo modelo ha reducido significativamente el número de sesiones de adiestramiento —de 44 a tan solo 13 sábados—, reestructura los calendarios del proceso y, fundamentalmente, aclara un aspecto que numerosos jóvenes tienden a pasar por alto: cumplir con el adiestramiento no es el único requisito para estar en regla.
El estado de “remiso”, que se refiere a aquel que no finalizó el proceso una vez alcanzada la mayoría de edad, puede ocasionar complicaciones en procedimientos laborales, académicos y administrativos. Esto se debe a que la cartilla militar continúa siendo un documento requerido en numerosas instituciones tanto públicas como privadas en el país. Por lo tanto, resulta esencial comprender cada una de las etapas del proceso, así como los compromisos que conlleva, especialmente para los jóvenes mexicanos nacidos en 2007 o antes.
El sorteo que decide tu destino: bola blanca, azul o negra
Uno de los instantes más cruciales del Servicio Militar es el sorteo, el cual determina la modalidad en la cual cada joven llevará a cabo su obligación.
El color de la bola extraída lo decide todo: quienes saquen bola blanca o azul quedan “encuadrados” y deben presentarse puntualmente cada sábado de adiestramiento
El ciclo programático correspondiente a 2026 se estructura en dos etapas de adiestramiento. La primera etapa se llevará a cabo del 14 de febrero hasta el 9 de mayo y la segunda etapa se desarrollará del 1 de agosto al 24 de octubre. Al finalizar cada módulo, el participante obtendrá un certificado de participación. Se ha establecido que la liberación oficial del servicio se efectuará en diciembre, siempre que se hayan satisfecho todos los requisitos establecidos para el ciclo.
El programa de adiestramiento consta de un total de dos escalones. La primera fase inicia el 14 de febrero y concluirá el 9 de mayo, mientras que la segunda fase comenzará el 1 de agosto y finalizará el 24 de octubre. Al término de cada uno de estos módulos, se emitirá una constancia que acredite la participación del individuo.
Agosto, el mes clave: quiénes deben presentarse y qué documentos se requieren
Las inscripciones para el ciclo 2026 se llevaron a cabo los sábados de enero en las Juntas Municipales y Alcaldías de Reclutamiento de cada municipio o delegación. Aquellos que ya se encuentran inscritos y participaron en el sorteo deben cumplir con el calendario asignado. El incumplimiento a esta disposición puede dar lugar a incurrir en una falta legal que afectaría la obtención de un empleo formal, así como la realización de trámites en instituciones de educación superior o dependencias gubernamentales.
El segundo escalón del adiestramiento, con inicio el 1 de agosto y cierre el 24 de octubre de 2026, representa la última oportunidad del ciclo anual para que los jóvenes completen su proceso.
Esto afecta principalmente a todos los hombres nacidos en 2007 o en años anteriores que aún no cuentan con su cartilla liberada, así como a las mujeres que deseen participar de manera voluntaria, opción habilitada desde 2020.
Obtener la cartilla militar liberada no se limita a la simple asistencia los sábados. Este procedimiento incluye un componente formativo que es esencial dentro del servicio: los participantes reciben instrucción en responsabilidad social, disciplina, valores cívicos, equidad de género y derechos humanos. Dichos contenidos son obligatorios; forman parte del currículo que debe concluirse para acceder a la constancia de participación y, posteriormente, en diciembre, a la liberación definitiva.
Sin embargo, la obligación no culmina con la entrega. Este documento es de vital importancia y debe ser conservado durante toda la vida, puesto que diversos trámites en la vida adulta —desde concursos de oposición en el sector público hasta la obtención de contratos o beneficios institucionales— pueden exigir su presentación.
El extravío de la cartilla conlleva la necesidad de iniciar un proceso de reposición que, en numerosas ocasiones, se torna complicado.