

Con el paso del tiempo, los minerales presentes en el agua pueden acumularse en los pequeños orificios de la regadera y formar una capa de sarro que dificulta la salida del agua. Cuando esto ocurre, el chorro pierde fuerza, se dispersa o incluso deja de salir por algunas zonas.
Aunque el vinagre y el bicarbonato suelen aparecer entre los remedios caseros más conocidos para la limpieza, existe otra alternativa sencilla para tratar las acumulaciones de minerales. El procedimiento permite actuar directamente sobre la regadera y desprender buena parte de los residuos sin necesidad de recurrir a productos especializados.

¿Cómo eliminar el sarro de los orificios de la ducha y recuperar la presión del agua?
Una de las formas más prácticas consiste en retirar la regadera, cuando sea posible, y dejarla en remojo dentro de un recipiente con agua caliente y un producto desincrustante adecuado para eliminar depósitos minerales. El tiempo de exposición dependerá de la cantidad de sarro acumulado y de las indicaciones del producto utilizado.

Después del remojo, es importante limpiar cada uno de los orificios para retirar los restos que hayan quedado adheridos. Para hacerlo, se puede utilizar un cepillo de dientes viejo o una herramienta de cerdas suaves que permita acceder a las zonas pequeñas sin dañar la pieza.
- Retira la regadera si su instalación lo permite.
- Colócala en un recipiente con agua caliente y un desincrustante compatible.
- Déjala actuar durante el tiempo indicado en el producto.
- Frota suavemente los orificios con un cepillo.
- Enjuaga completamente antes de volver a instalarla.
- Deja correr el agua durante unos segundos para eliminar cualquier residuo.
La limpieza periódica ayuda a evitar que los depósitos minerales vuelvan a bloquear los conductos. Si la regadera no puede desmontarse, el mismo principio puede aplicarse utilizando una bolsa resistente alrededor de la pieza, siempre que el método y el producto sean compatibles con el material.














