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Millones de personas en América Latina creen que la única forma de cruzar legalmente hacia Estados Unidos es con una visa americana o una Green Card, dos trámites costosos, largos y con altas tasas de rechazo.
Sin embargo, existe un permiso mucho menos conocido que permite ingresar de forma completamente legal, con solo pagar alrededor de 40 dólares y completar un formulario en línea.
¿Qué es el ESTA y por qué casi nadie en Latinoamérica lo tiene en cuenta?
El ESTA (Electronic System for Travel Authorization, o Sistema Electrónico de Autorización de Viaje) es una autorización digital creada por el gobierno de Estados Unidos como parte del Visa Waiver Program (VWP), es decir, el Programa de Exención de Visa.
A diferencia de la visa B1/B2, no requiere entrevista consular, ni filas kilométricas, ni semanas de espera: todo el proceso se realiza en línea, desde cualquier dispositivo con conexión a internet.
La razón por la que pocos latinos lo conocen es sencilla: este permiso no está disponible para todos los países de la región. El VWP aplica exclusivamente a ciudadanos de naciones con las que Estados Unidos mantiene acuerdos diplomáticos y comerciales sólidos, y la mayor parte de América Latina no figura en esa lista.
Sin embargo, para quienes sí califican —o para quienes tienen doble nacionalidad con alguno de los países elegibles—, el ESTA representa una alternativa rápida, económica y accesible.
¿Quién puede solicitarlo y cuáles son los requisitos básicos?
El ESTA está disponible para ciudadanos de 42 países participantes en el Visa Waiver Program: Andorra, Australia, Austria, Bélgica, Brunéi, Chile, Croacia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Corea del Sur, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, San Marino, Singapur, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Taiwán, Reino Unido y Catar.
Para poder solicitarlo, el interesado debe cumplir con una serie de condiciones fundamentales: ser nacional de uno de los países habilitados, no contar con una visa de visitante vigente, planear una estadía de 90 días o menos, y que el motivo del viaje sea turismo o negocios, no trabajo remunerado ni estudio formal.
Además, se solicitan datos básicos como una dirección de correo electrónico activa, un número de teléfono de contacto y la información de una persona de referencia para emergencias. El proceso completo toma apenas unos minutos, y en la gran mayoría de los casos la autorización se otorga en cuestión de horas o días.
Así funciona el trámite: paso a paso para obtener la autorización
Solicitar el ESTA es notablemente más sencillo que tramitar una visa convencional. El proceso comienza ingresando en portal oficial del gobierno estadounidense destinado a este fin, donde el solicitante debe completar un formulario con su información personal, datos del pasaporte y detalles sobre el viaje planeado. Una vez enviada la solicitud, se realiza el pago de aproximadamente 40 dólares, el único costo real de todo el proceso.
La respuesta puede llegar en pocas horas, aunque se recomienda solicitarla con por lo menos 72 horas antes de abordar cualquier vuelo. Si la autorización es aprobada, el ESTA tiene una validez de dos años o hasta el vencimiento del pasaporte, lo que permita realizar múltiples viajes a Estados Unidos durante ese período sin necesidad de volver a solicitarlo, siempre que cada visita no supere los 90 días.
Lo que el ESTA no permite: diferencias clave con la visa americana
Aunque el ESTA facilita el ingreso a Estados Unidos de manera significativa, es importante no confundirlo con una visa americana ni con un permiso de trabajo o estudio. Con esta autorización, los viajeros pueden ingresar al país por hasta 90 días con fines turísticos o de negocios, pero no pueden extender su estadía, cambiar su estatus migratorio dentro del territorio estadounidense ni acceder a empleos remunerados.
Tampoco garantiza la entrada automática al país: los agentes de control fronterizo en los puertos de ingreso conservan la autoridad para negar el acceso si consideran que el viajero no cumple con los criterios establecidos.
En ese sentido, contar con el ESTA aprobado es una condición necesaria pero no suficiente. Para quienes buscan quedarse más tiempo, trabajar o estudiar, los trámites de visa siguen siendo el camino correspondiente.