Un descubrimiento de película. A primera vista parecen criaturas salidas de una catedral medieval: cuerpos encogidos, extremidades rígidas y rostros deformados por el tiempo, como si se tratara de antiguas gárgolas petrificadas. Sin embargo, detrás de la imagen inquietante no hay mitología, sino ciencia.
Investigadores hallaron en cuevas del norte de Arabia Saudita restos óseos momificados de animales que durante siglos alimentaron leyendas locales sobre supuestos “monstruos”.
El descubrimiento, difundido por DW, revela que esos restos corresponden en realidad a guepardos y a sus crías, preservados de forma natural durante hasta 4.000 años. El hallazgo no solo desmonta el misterio, sino que ofrece una ventana única a la historia ecológica de la península arábiga y a la desaparición de uno de sus grandes depredadores.
“Monstruos” de piedra que eran grandes felinos
Los científicos excavaron siete momias casi completas y restos de al menos 54 individuos en un sistema de cuevas conocido como Lauga, cerca de la ciudad de Arar. La apariencia de los cuerpos, ojos opacos, piel reseca y posturas rígidas, explica por qué durante generaciones se les atribuyó un origen sobrenatural.
“La diferencia entre las edades más jóvenes y más ancianas de la población nos indica que estos animales persistieron en este paisaje durante milenios”, afirmó Ahmed Al Boug en declaraciones recogidas por IFLScience, citadas por la agencia de noticias DW.
La datación por radiocarbono sitúa al ejemplar más antiguo en unos 4.223 años y al más reciente en apenas 127 años.
Cuevas, crías y pistas para la conservación
Entre los restos se identificaron también nueve cachorros de menos de 18 meses, lo que sugiere que las cuevas pudieron funcionar como refugios de crianza.
Los investigadores descartan, en la mayoría de los casos, que los animales quedaran atrapados accidentalmente. “Parece que los guepardos podían entrar o salir libremente de las cuevas donde fueron momificados”, explicó Al Boug en Communications Earth & Environment, según DW.
Por primera vez en grandes felinos momificados de manera natural, el equipo logró extraer ADN antiguo. Los resultados muestran vínculos genéticos con guepardos actuales de Asia y del noroeste de África, un dato clave para futuros programas de conservación.
“Esto amplía considerablemente el campo de acción para la reintroducción de la especie”, concluyó Al Boug en declaraciones publicadas por DW.