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A partir de ahora, manejar dejó de ser un derecho garantizado para quienes eluden sus responsabilidades más básicas. El estado de Veracruz puso en marcha una medida que sacude la tranquilidad de miles de deudores alimentarios: sin cumplir con la pensión de los hijos, no habrá posibilidad de obtener o renovar la licencia de conducir.
La disposición se apoya en el Artículo 135 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, marcando un precedente que coloca el sustento infantil por encima de los privilegios de los adultos. La Secretaría de Seguridad Pública del estado confirmó que el certificado del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias se volvió un requisito obligatorio e innegociable para cualquier gestión relacionada con el permiso de manejo.

Un certificado que lo cambia todo: sin él, ningún trámite es posible
El nuevo protocolo establece que toda persona que desee tramitar o renovar su licencia de conducir deberá presentar el certificado del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias.
Este documento funciona como un aval legal que confirma la ausencia de deudas con los hijos. Si el sistema detecta cualquier pendiente económico, el trámite quedará bloqueado de forma automática, sin excepciones ni consideraciones especiales.

La prioridad es clara: ningún privilegio antes que el bienestar infantil
El gobierno de Veracruz dejó establecido que esta exigencia se incorpora de manera permanente a los requisitos del trámite. La filosofía detrás de la política pública es rotunda: el derecho a conducir se subordina al deber de proveer. No habrá permisos de manejo mientras existan niños esperando recibir los recursos económicos que garantizan su desarrollo, educación y alimentación.
La estrategia busca generar un efecto disuasorio poderoso. La posibilidad de perder la movilidad vehicular, con todas las implicaciones que eso conlleva en la vida laboral y personal, debería funcionar como incentivo suficiente para regularizar los adeudos.
El estado apuesta a que la presión administrativa se traduzca en resultados concretos: más padres cumpliendo, más niños protegidos y una sociedad que finalmente coloca el bienestar de sus generaciones futuras por encima de las comodidades individuales.















