Los números del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) generaron alarma en las últimas semanas: el padrón de registros patronales cayó de manera notable, encendiendo alertas sobre una posible ola de cierres empresariales en México.
Sin embargo, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) salió con un análisis detallado que obliga a leer esa cifra con mucho más cuidado. La conclusión es clara: perder registros no es lo mismo que perder empresas.
El padrón del IMSS no es un censo de empresas: esto cambia todo
El primer error a la hora de interpretar los datos es asumir que cada registro patronal equivale a una empresa activa. La Conasami advierte que ese padrón es, ante todo, una herramienta administrativa.
Una misma compañía puede acumular varios registros según la región donde opera, el tipo de actividad que realiza o la modalidad de aseguramiento que eligió. Cuando esos registros se fusionan, se actualizan o simplemente se cancelan por razones internas, el padrón baja, pero la empresa sigue funcionando y sus trabajadores siguen asegurados.
Dicho de otro modo: la cifra que muchos leyeron como quiebras masivas refleja, en buena medida, una limpieza de duplicados y registros obsoletos, no necesariamente el cierre de negocios.
Detrás de la caída hay una historia de más controles, no de más quiebras
El análisis de Conasami traza una línea del tiempo que ayuda a entender por qué el padrón se mueve como lo hace. Entre 2013 y 2014, una serie de reformas fiscales —como la creación del Régimen de Incorporación Fiscal y la generalización de la factura electrónica— impulsaron un crecimiento de nuevos registros por facilitar la formalización. Durante la pandemia de 2020, convenios de pago evitaron una caída más pronunciada. En 2021, la prohibición del outsourcing obligó a miles de empresas a reorganizar sus estructuras, lo que disparó temporalmente las altas.
Lo que ocurre ahora, entre 2024 y 2025, es diferente: el IMSS y el SAT cruzaron sus bases de datos, implementaron validaciones electrónicas y pusieron en marcha herramientas como el Buzón IMSS y el REPSE para detectar registros irregulares o duplicados. El resultado inevitable fue una depuración del padrón. La baja, en ese contexto, no es síntoma de crisis sino de mayor orden administrativo.
El empleo sí resiente el enfriamiento económico, aunque las empresas no cierren
Que las empresas no estén quebrando en masa no significa que todo esté bien. Conasami reconoce que el empleo formal sí responde de forma más sensible a la desaceleración económica: cuando el crecimiento flaquea, las compañías primero ajustan su plantilla de trabajadores, no su estructura de registros. De hecho, los datos muestran que por cada punto de crecimiento económico, el empleo formal se mueve tres veces más que el padrón patronal.
En ese sentido, el organismo recomienda no leer los registros patronales de manera aislada, sino cruzarlos con indicadores de producción, actividad económica y puestos de trabajo efectivos.
A ese respecto, vale un dato de contexto: al cierre de febrero de 2026, México alcanzó un récord histórico de más de 22.5 millones de empleos formales afiliados al IMSS, con 157 mil nuevos puestos generados solo en ese mes. La foto completa, según el gobierno, es más matizada de lo que el titular alarmista sugiere.
Para más información los interesados pueden consultar este documento.