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La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México ya es un hecho en el plano legislativo, pero llega con una aclaración clave: el esquema de descanso obligatorio no se modificará. Pese a las expectativas de amplios sectores laborales, la reforma mantendrá un solo día libre por semana.
El cambio, impulsado por Morena y respaldado por la Secretaría del Trabajo, se aplicará de manera gradual entre 2026 y 2030, sin reducción salarial y con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la productividad de las personas trabajadoras.

Menos horas de trabajo, mismo salario: así será la transición hacia la jornada laboral de 40 horas
El dictamen que comenzará a discutirse en el Congreso de la Unión establece una reducción progresiva de la jornada laboral máxima. A partir de 2026, el tiempo de trabajo se irá ajustando de forma escalonada, con una disminución aproximada de dos horas por año, hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030.
Desde el oficialismo, se insiste en que esta medida no implicará una baja en los ingresos. Por el contrario, legisladores de Morena sostienen que trabajar menos horas con el mismo sueldo representa, en los hechos, una mejora en las condiciones laborales y un beneficio directo para los trabajadores.
La reforma constitucional al artículo 123 busca alinearse con estándares internacionales y atender una demanda histórica del mercado laboral, donde las jornadas extensas fueron una constante. Sin embargo, el diseño gradual apunta también a evitar impactos bruscos en la economía y permitir que los sectores productivos se adapten de manera progresiva.

Un día de descanso obligatorio: el punto que deja abierta la polémica
Aunque la reducción de la jornada fue celebrada por sindicatos y organizaciones laborales, uno de los puntos más debatidos es el descanso semanal. El dictamen no establece la obligación de otorgar dos días de descanso, como ocurre en otros países con semanas laborales de 40 horas.
Legisladores del bloque oficialista aclararon que se mantendrá lo que marca la Constitución: un solo día de descanso obligatorio. El documento no especifica si la reducción de horas se traducirá en jornadas diarias más cortas o en esquemas flexibles, lo que deja un amplio margen de interpretación para empleadores y futuras reformas secundarias.
Este vacío generó críticas de sectores que esperaban un cambio más profundo en la organización del tiempo de trabajo. La definición concreta de los descansos y horarios quedará, en todo caso, sujeta a modificaciones posteriores en la Ley Federal del Trabajo, donde deberán detallarse los aspectos operativos de la reforma.
Horas extra, límites diarios y lo que falta definir en la reforma laboral
Uno de los puntos donde el dictamen sí ofrece mayor claridad es en el régimen de horas extraordinarias. La propuesta permite hasta cuatro horas extra por día, con un máximo de cuatro veces por semana, y establece que la suma entre la jornada ordinaria y la extraordinaria no podrá superar las 12 horas diarias. Estas horas adicionales deberán pagarse conforme a lo que ya establece la legislación laboral vigente.
La reforma se presenta como una medida de derechos humanos laborales, enfocada en la protección de la salud física y mental de los trabajadores. No obstante, también reconoce que su implementación requerirá ajustes posteriores, especialmente para definir cómo se reorganizarán los horarios, los descansos y las condiciones específicas en distintos sectores, como el comercio, la industria y los servicios.
En este contexto, la discusión legislativa que se abrirá en las próximas semanas será clave para determinar si la reducción de la jornada laboral se convierte en un cambio estructural en la vida de los trabajadores o si se limita a una modificación parcial que mantiene intactos los esquemas tradicionales de descanso.















