Claudia Sheinbaum se reunió con directivos de Coca-Cola y puso sobre la mesa una propuesta concreta: que la refresquera abandone el uso del jarabe de maíz de alta fructuosa (HFCS, por sus siglas en inglés) y regrese hacia el azúcar de caña producida en territorio nacional. El incentivo, en pocas palabras, sería económico: precios más bajos a cambio de comprarle a México.
El trato que Claudia Sheinbaum le ofreció a Coca-Cola: menos costo si se usa azúcar nacional
Durante su conferencia matutina del 5 de marzo, Claudia Sheinbaum expuso sin rodeos el diagnóstico: la industria refresquera en México depende cada vez más de la fructosa importada, mientras que la producción azucarera local pierde terreno.
La mandataria fue directa y señaló que este modelo no le conviene al país, ya que el dinero termina beneficiando a proveedores extranjeros en lugar de quedarse en las comunidades cañeras mexicanas.
Su propuesta es sencilla en su lógica: si Coca-Cola se compromete a usar más azúcar de caña nacional, el gobierno podría facilitarle condiciones de precio más favorables. Así, la empresa reduce costos y México gana derrama económica en el sector agrícola. Una negociación en la que, al menos sobre el papel, ambas partes salen ganando.
“Sabe distinto el refresco”: el argumento del sabor y los riesgos del HFCS
Más allá del beneficio económico, Claudia Sheinbaum tocó un punto que muchos consumidores ya conocen de primera mano: el refresco preparado con jarabe de maíz simplemente no sabe igual que el elaborado con azúcar de caña. Para quienes crecieron tomando Coca-Cola con la receta clásica, la diferencia es perceptible.
La presidenta también mencionó el ángulo de la salud, aunque fue cuidadosa en aclarar que corresponde a los especialistas determinar los efectos concretos. Su postura fue más bien de sentido común: el consumo excesivo de cualquier tipo de azúcar tiene consecuencias, y el HFCS no es la excepción.
Lo que sí es un hecho documentado es que instituciones como la UNAM advirtieron sobre la asociación entre su consumo elevado y problemas como hígado graso no alcohólico o diabetes tipo 2, aunque voces como las de la industria maicera estadounidense argumentan que ambos endulzantes son metabólicamente muy parecidos.
México no está solo: Donald Trump también le pidió a Coca-Cola que regresara al azúcar de caña
Lo que resulta llamativo es que Claudia Sheinbaum y Donald Trump, desde políticas y contextos completamente distintos, llegaron a una postura similar frente a la misma empresa. El año pasado, Donald Trump presionó públicamente a Coca-Cola para que volviera a usar azúcar de caña en el mercado estadounidense, argumentando preocupaciones sobre el impacto del HFCS en la salud de los consumidores. La compañía respondió lanzando versiones especiales con ese ingrediente.