Desde el 1 de septiembre de 2024, el panorama del transporte aéreo en Europa experimentó una transformación significativa. Las nuevas normativas para el equipaje de mano entraron en vigor con el objetivo principal de estandarizar las regulaciones y agilizar los procedimientos de seguridad.
Estándares de dimensiones y seguridad aeroportuaria
Bajo este nuevo marco legal, el equipaje de cabina deberá ajustarse estrictamente a unas dimensiones de 55x40x20 centímetros y no podrá exceder los 10 kilogramos de peso. Esta uniformidad permitirá que los sistemas de detección de seguridad operen con mayor precisión y que los pasajeros eviten la confusión que generaban las distintas reglas entre los países miembros de la Unión Europea.
La implementación de estas reglas responde a la necesidad de mejorar la eficiencia en los controles. Al contar con maletas estandarizadas, los protocolos de vigilancia pueden ejecutarse de manera más efectiva, optimizando el flujo de personas en las terminales y minimizando los tiempos de espera durante la revisión de pertenencias.
Qué se puede llevar y qué no en las maletas de mano
Un cambio crítico que afectará a los aeropuertos equipados con escáneres C3 es el restablecimiento del límite de 100 mililitros para líquidos. Aunque esta tecnología avanzada permitía anteriormente transportar mayores cantidades, la Unión Europea ha decidido retomar temporalmente la restricción individual por envase. Según el Airports Council International, esto podría generar tensiones operativas y requerir personal adicional en los filtros de seguridad.
Es fundamental aclarar que, por el momento, esta normativa aplica exclusivamente a vuelos dentro de la Unión Europea.
En el caso de México, las especificaciones se mantienen bajo los estándares habituales, permitiendo generalmente maletas de 56x40x25 cm con un peso máximo de 10kg. en clase turista, y hasta 14kg. en clase ejecutiva, manteniendo el uso de bolsas herméticas para líquidos.
Cuáles son las consecuencias de no cumplir estas restricciones
Los pasajeros que no cumplan con las nuevas directrices de tamaño y peso podrían enfrentarse a sanciones económicas o a la obligación de documentar su equipaje de último momento. Esto no solo implica gastos adicionales, sino también posibles retrasos e inconvenientes antes de abordar el avión.