Donald Trump lanzó este martes una dura advertencia contra Irán. A través de su red social Truth Social, el presidente de Estados Unidos amenazó al régimen persa con una destrucción total, en medio de la inminente ofensiva militar contra la infraestructura estratégica de ese país.
“Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, escribió Trump. La frase provoca más tensión global por su brutalidad retórica y su ambigüedad deliberada sobre el rol de Washington en el conflicto.
Sin embargo, no se quedó solo en la amenaza. En el mismo mensaje también abrió una puerta a otro escenario posible. Planteó que, bajo “mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas”, podría surgir “algo revolucionariamente maravilloso” en el país persa.
Trump fue tajante sobre su diagnóstico histórico. “47 años de extorsión, corrupción y muerte finalmente llegarán a su fin", sentenció, en una frase que resume su posición sobre la República Islámica fundada en 1979 tras la revolución del ayatolá Jomeini.
El mandatario calificó el momento como “uno de los más importantes en la larga y compleja historia del mundo". Y cerró con un giro casi paradójico: “¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”.
El plan de Washington: tomar el Estrecho de Ormuz y cobrar peaje a los petroleros
Detrás de la retórica, la Casa Blanca parece tener un objetivo estratégico preciso. Trump avanzará militarmente sobre el Estrecho de Ormuz si fracasan las negociaciones que Estados Unidos conduce con Irán a través de Pakistán, según señalan medios estadounidenses. Liberar ese corredor es, para el republicano, una prioridad económica nacional.
Pero la ambición va más lejos. Trump no solo quiere asegurar el libre paso por Ormuz. También estudia cobrar un peaje a los barcos petroleros que utilizan ese paso marítimo para abastecer a Europa, China, Japón y Corea del Sur.
“¿Por qué no cobraríamos un peaje? Somos los vencedores. Ganamos. Ellos han sido derrotados militarmente”, afirmó en una conferencia de prensa desde la Casa Blanca. La lógica transaccional marca su política exterior, incluso en contextos de guerra.
En esa misma conferencia, Trump evitó revelar los detalles operativos del plan. Reconoció que la misión es compleja por la defensa articulada por la Guardia Revolucionaria iraní. Pese a ello, se mostró seguro de una victoria militar si las negociaciones fracasan.
Ataques a puentes e infraestructura ferroviaria
Una ofensiva coordinada golpeó múltiples puntos de la infraestructura estratégica de Irán. Puentes clave fueron destruidos y la red ferroviaria nacional quedó paralizada. El principal centro de exportación de crudo, en la isla de Kharg, también fue sacudido.
En Kashan, un ataque al puente ferroviario de Yahya Abad dejó al menos dos muertos y tres heridos, según el funcionario de seguridad Akbar Salehi, citado por la agencia oficial IRNA. El golpe fue simultáneo con otros ataques en distintas provincias.
En Qom, al sur de la capital, proyectiles enemigos impactaron un puente vital. El vicegobernador Morteza Heydari lo confirmó en televisión estatal. El tránsito hacia Teherán quedó gravemente afectado por el ataque en el oeste de la provincia.
En el norte, la autopista que conecta Tabriz con Teherán fue cerrada tras un ataque aéreo. Un canal de Telegram de la Guardia Revolucionaria confirmó que un proyectil destruyó un puente elevado, bloqueando una ruta clave para el comercio de la región septentrional del país.