Tras el impacto inicial de la pandemia -que hundió casi 7% el PBI el año pasado-, la economía uruguaya se preparaba para despegar con los números positivos en el tercer y cuarto trimestre (8% y 1,8%) de 2020. Sin embargo, la llegada de la segunda ola frenó el ritmo de recuperación a comienzos de 2021 y todo indica que el segundo trimestre será igual o peor.
Las proyecciones de crecimiento para 2021se redujeron casi en un punto porcentual entre enero y mayo, según la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central de Uruguay (BCU) y si bien el sector agro tuvo un buen desempeño interanual (creció 10,4%), el comercio -que representa cerca del 23% del empleo- cerró 6% abajo, especialmente debido a la caída del turismo por la pandemia.
El economista Nicolás Cichevski le dijo El Observador que Uruguay todavía estaba 3,6% debajo de su nivel prepandemia y que, comparado con otras economías latinoamericanas, tuvo una performance -en términos de PBI- similar a la de México (-3,9%) y Argentina (-2,1%).
Los economistas esperan que la tendencia se revierta hacia el segundo trimestre, cuando la campaña de vacunación esté más avanzada.
Estados Unidos le donó recientemente un lote de 500.000 dosis de Pfizer, en el marco de un compromiso de los norteamericanos de repartir 80 millones de vacunas a diferentes países. El 75% de las dosis se distribuirá a través del programa Covax (América latina recibiría unas 14 millones) y el otro 25% a través de donaciones directas. Se espera que la Argentina también sea beneficiada aunque todavía no hay más detalles al respecto.
Con el medio millón de dosis de Pfizer -que podrían llegar al país esta semana- el gobierno uruguayo espera que el stock de dosis alcance las 7.500.000, suficientes para vacunar por completo a toda la población. "Esto nos permite ver todos los escenarios de contingencia posibles", dijo el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado.
Delgado dijo que el gobierno está analizando, entre otras cosas, la vacunación en otras franjas etarias, terceras dosis, la posible combinación de vacunas y la campaña de vacunación para el año 2022.
Días atrás, el país también fue uno de los primeros en aprobar un tratamiento contra el coronavirus a base de anticuerpos monoclonales -el mismo que le aplicaron al expresidente Donald Trump- que podría disminuir hasta la mitad la mortalidad de los pacientes en terapia intensiva.
Hasta ahora, más del 74% de las dosis corresponden a Coronavac (Sinovac), casi un 25% a Pfizer-BioNTech y algo más del 1% a Oxford-AstraZeneca. Hace poco, además, el país comenzó a vacunar a los menores entre 12 y 17 años con Pfizer, la única vacuna aprobada por ahora para ese rango.
En abril, Uruguay estaba en plena segunda ola de coronavirus, después de una primera fase bastante benigna. El país registraba un promedio de 3000 casos por día y llegó a liderar la tasa de mortalidad global por el virus.
Las terapias intensivas estaban desbordadas y las personas en sala común que esperaban por una cama se contaban de a cientos. Se estima que al menos el 10% de la población contrajo el virus.
Desde comienzos de junio Uruguay el ritmo de nuevos contagios cayó en picada, a un nivel que promedia la mitad de las cifras de abril. Aunque el país todavía tiene uno de los promedios de nuevos casos más altos de la región, la ocupación de Camas de Terapia Intensiva (UCI) cayó a menos del 40%.
No obstante, el país está preocupado por la llegada de la variante Delta, aunque todavía no ha registrado infecciones con la cepa surgida en India.
Por eso, la semana pasada el gobierno decidió endurecer el ingreso a Uruguay, que comenzará a exigir un test PCR con máximo 72 horas de vigencia y un segundo test a los siete días del arribo. De lo contrario, los viajeros deberán hacer un aislamiento de 14 días.
La medida ahora abarcará también a las personas que ya fueron vacunadas con ambas dosis y aquellos que hayan cursado la enfermedad hasta 90 días antes del ingreso al país.