La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló este domingo a niveles sin precedentes. La misión iraní ante la ONU reclamó al organismo que actuara “ahora” —con ese énfasis literal— después de que Donald Trump volviera a amenazar públicamente con atacar infraestructura civil iraní si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz antes del martes.
“Una vez más, el presidente de Estados Unidos amenaza abiertamente con destruir infraestructuras esenciales para la supervivencia de la población civil en Irán”, publicó la representación iraní en la red X. El comunicado calificó los dichos de Trump como “incitación directa y pública a aterrorizar a la población civil” y como “prueba clara de la intención de cometer crímenes de guerra”.
El detonante inmediato fue un posteo del mandatario republicano en Truth Social, su plataforma, en el que anunció que el martes será el “Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán”. El mensaje incluyó frases de alto voltaje dirigidas al gobierno de Teherán, exigiéndole la reapertura del corredor marítimo o enfrentar las consecuencias.
El ultimátum de Trump y su historia reciente
El ultimátum que vence este lunes tiene una semana de antecedentes. El 21 de marzo, Trump ya había amenazado con destruir las centrales eléctricas iraníes —empezando por la más grande del país— si Teherán no abría el estrecho en 48 horas. Dos días después, declaró que Washington mantenía “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán y pospuso cualquier ataque por cinco días.
Semanas más tarde, volvió a extender el plazo: “Pospongo el plazo para la destrucción de las plantas energéticas 10 días, hasta el lunes 6 de abril de 2026 a las 20 horas, hora de la costa este”, anunció. Este domingo, con las horas contadas, el tono ya no era el de las negociaciones: era el de la cuenta regresiva.
Llamativamente, en una entrevista con Fox News también emitida este domingo, Trump dijo creer que hay “muchas posibilidades” de que mañana se llegue a un acuerdo. “Ahora mismo están negociando”, afirmó. Pero aclaró que, en caso contrario, estaba pensando en “volar todo por los aires y apoderarse del petróleo”.
Qué es el estrecho de Ormuz y por qué importa
El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, no es un dato menor del mapa. Por ese paso transita la quinta parte del petróleo mundial, y su cierre se convirtió en una de las consecuencias más desestabilizadoras del conflicto en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero tras los bombardeos combinados de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El cierre sacudió los mercados mundiales, disparó los precios de la energía y avivó los temores de escasez de suministro. Además del petróleo y el gas, alrededor del 13% de las exportaciones mundiales de fertilizantes pasan por esa vía marítima, según datos de Naciones Unidas.
La posición oficial iraní es ambigua: el canciller Abbas Araghchi aseguró que el estrecho “sigue abierto”, aunque solo para buques de países a los que Teherán considera amigos, entre ellos China, Rusia, la India, Irak y Pakistán.