El presidente Donald Trump sorprendió este domingo con un anuncio en su red Truth Social: a partir del lunes, fuerzas estadounidenses comenzarán a escoltar embarcaciones que permanecen bloqueadas en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Bajo el nombre de “Proyecto Libertad”, la iniciativa apunta a sacar de esa zona a naves de países que, según Trump, no tienen ningún vínculo con el conflicto que enfrenta a Estados Unidos con Irán. “Son meros espectadores neutrales e inocentes”, escribió el mandatario, destacando que numerosas naciones le solicitaron asistencia para recuperar sus embarcaciones.
Trump insistió en que la operación no tiene carácter bélico, sino humanitario. Explicó que muchas tripulaciones llevan semanas sin acceso suficiente a alimentos y suministros básicos, y que liberar esos barcos sería una señal de buena voluntad. Sin embargo, añadió una advertencia de tono firme: cualquier intento de obstaculizar el operativo “tendrá que ser tratado con contundencia”.
El anuncio llega en medio de negociaciones diplomáticas que, según el propio Trump, avanzan de manera “muy positiva” con Irán, y que podrían derivar en un acuerdo beneficioso para ambas partes.
La medida cobra relevancia ante la magnitud de la crisis: según datos de la Organización Marítima Internacional, alrededor de 2000 buques con más de 20000 marineros a bordo permanecen inmovilizados en el estrecho. La situación también golpea la producción petrolera regional, ya que los puertos no tienen capacidad de almacenaje para nuevos envíos.
El costo político interno de la decisión de Trump
El conflicto con Irán —que estalló a fines de febrero— está pasando factura en la popularidad de Trump. Una encuesta conjunta de The Washington Post, ABC e Ipsos publicada este domingo revela que el 66% de los estadounidenses desaprueba su manejo de la guerra, contra un 33% que lo respalda. Su imagen en materia económica cayó siete puntos y se ubica en el 34%, arrastrada principalmente por el encarecimiento de los combustibles, que acumulan una suba de hasta el 40% en las estaciones de servicio.
La aprobación de Trump en el manejo de la inflación se redujo cinco puntos desde el inicio del conflicto, hasta el 27%, mientras que solo el 23% avala su gestión del costo de vida en general.
En términos globales, el presidente registra un índice de aprobación del 37% y una desaprobación del 62%, la más elevada desde que asumió por primera vez. Si bien su base republicana se mantiene sólida —con un 85% de apoyo dentro del partido—, los votantes independientes le dan apenas un 25% de aprobación, y entre los independientes con tendencia al GOP el respaldo cayó a un mínimo del 56%.
Con las elecciones legislativas de mitad de mandato acercándose en noviembre, el Partido Republicano observa con preocupación cómo el electorado moderado —decisivo en cualquier contienda electoral— toma distancia del inquilino de la Casa Blanca.